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Edición nº 4 - Septiembre/Octubre de 2008

Obra pictórica de Mercedes Solé

San Andrés, de Ribera (por Mercedes Solé) La virgen María, de El Greco (por Mercedes Solé) El principe Baltasar Carlos de caza, de Velázquez (por Mercedes Solé) La dolorosa con la mano abierta, de Tiziano (por Mercedes Solé) Fragmento del triunfo de Baco, de Rivera (por Mercedes Solé) La dama que descubre el seno, de Tintoretto (por Mercedes Solé)

Mercedes Solé

Nota.- Pulsando en las imagenes se pueden ver en tamaño mayor.

MERCEDES SOLÉ, COPISTA DEL MUSEO DEL PRADO


por
Julia Sáez-Angulo

Mercedes Solé, copista habitual del Museo del Prado, ha llevado a cabo una copia del cuadro San Andrés de Francisco de Ribera, conocido como El Españoletto. La pieza figurará en una colección particular de Miami. Los clientes que adquirieron el cuadro lo hicieron al verlo casi terminado en el museo.

Para la pintora, “la copia tiene siempre una dignidad de homenaje y respeto al maestro de la obra que se elige. Nuestra primera pinacoteca es rigurosa y exigente a la hora de seleccionar y dar permiso a los profesionales de la copia y todos seguimos la normativa de tamaño y medidas siempre distintas del original”.

Mercedes Solé (Madrid, 1970) ha llevado a cabo recientemente las copias de un fragmento del Triunfo de Baco, de Ribera; El Príncipe Baltasar Carlos de caza, de Velásquez; La dama que descubre el seno, de Tintoretto; La Dolorosa con la manos abiertas, de Tiziano, y La Virgen María, de El Greco.

A los visitantes del Museo del Prado les gusta mirar al copista y ver como trabaja. Algunos copistas se ponen nerviosos pero a Solé no le importa siempre que lo hagan en silencio y con respeto. “Los copitas tenemos algo de profesores de pintura en vivo dentro de un museo que alberga obras del pasado”.

A mi temor de que las copias pasen algún día por originales en USA, Mercedes Solé dice que “existe más leyenda de lo que se cree en el hecho de que los museos americanos estén llenos de falsos. Los americanos son muy listos en los negocios y también en el arte. Nueva York es hoy la gran capital del circuito artístico; saben lo que se traen entre manos”.

La pintora reconoce que se aprende mucho mirando con atención a los grandes maestros de la pintura y siguiendo las distintas escuelas que alberga un museo como el Prado. De momento, la escuela española e italiana son las preferidas por Mercedes Solé.

Copia y réplica


La copia tiene sus reglas en la historia del arte. A diferencia de la réplica, que sería la copia del propio autor y por tanto coetánea al artista, la copia propiamente dicha es aquella que hace otro artista –pintor, escultor o grabador- sobre la obra ya realizada por alguien que la ha firmado y tiene por tanto el derecho de autoría. Toda copia viene a ser de modo directo o indirecto un homenaje a quien tuvo el concepto y la primera materialización de la pieza; nada tiene que ver con aquel que desea falsificar o emular el cuadro o el estilo de otro.

Las prácticas internacionales del arte exigen unas condiciones determinadas para que la copia sea legal: una proporción mayor o menor a la obra original y por tanto que no pueda confundirse con aquella. Ni que decir tiene que la obra copiada no debe llevar nunca ante el espectador la firma del autor original ni del copista. Puede hacer constar su trabajo por detrás o en un documento que acredita el trabajo.

La copia es una práctica habitual en el circuito artístico y todos los museos admiten a copistas que han de registrarse previamente y exponer en qué medidas va a llevar a cabo la factura de su copia. La Calcografía Nacional también ofrece a la venta una serie de vaciados en yeso, por los que pueden copiarse los diferentes modelos de la estatuaria greco romana, desde la Venus de Esquilino hasta el Apolo de Belbedere.

Exposición en la Fundación Caldeiro

La Fundación Caldeiro de Madrid llevó a cabo recientemente una exposición de copias de alumnos de talleres en los que la preferencia iba por el desnudo femenino, sedente y recostado, tanto de Picasso como de Modigliani La mujer se hace paisaje humano digno de contemplación en paralelo con el paisaje geográfico sobre el que se recuesta. El desnudo recostado ha sido una constante en la historia de la pintura.

Todas las ciudades cuentan con ciertos establecimientos de copistas para los coleccionistas o amantes de una pieza imposible de adquirir porque se encuentra en un museo, fundación o institución oficial, en definitiva, ya adquirida. Madrid cuenta con un buen establecimiento de este porte en la calle Argensola. La mayor parte de las copias que suelen hacerse son de cuadros antiguos para evitar el pago de derechos de autor.

El arte de la copia artística requiere el juego del cerebro, el ojo y mano; inteligencia y destreza; amor a la historia del arte. XXX demuestra que tiene todo ello, cuando se miran sus buenas copias en la exposición que ha llevado a cabo en la Fundación Caldeiro de Madrid. Todas ella iban realzadas por marcos artesanos, también pintados por el copista, con el objeto de que el color de los mismos se integre mejor y no interfiera la obra pictórica. El marco es un complemento decisivo como apuntara Ortega y Gasset en su ensayo sobre el marco en su libro El Espectador.

Carmen Feijoo

Las flores, de Carmen Feijoo

CARMEN FEIJÓO
Las Flores en la Fundación Apóstol Santiago

Julia Sáez-Angulo

La artista Carmen Feijóo parte de la mancha más que del dibujo para pintar. Manchas que van conformando las formas de los objetos o modelos de la naturaleza para insinuar sin perfilar. Una manera sutil de plasmar en el soporte –lienzo, tabla o papel- sin la rotundidad cerrada de la línea. Nace así una obra en la que el óleo se empasta con maestría dentro de atmósferas densas, misteriosas, en la que suelen aparecer los distintos verdes del boscaje que dotan de fondos suntuosos al alborozo cromático de las flores o frutos.

La pintora vallisoletana ha titulado “Las Flores” a la exposición de óleos expuestos en la Fundación Apóstol Santiago de Madrid. Flores cortadas, solas o en jarrones; flores en fachadas o arriates de jardín; flores en bodegones… No olvidemos que Carmen Fijóo está considerada una de las mejores bodegonistas en el circuito artístico de hoy. La autora enlaza sui generis con la escuela de los grandes plenairistas que buscan la naturaleza de las flores y la reflejan en sus cuadros: Sorolla, Rusignol, Monet, Manet, Roault… Las flores son siempre el mejor pretexto para aplicar el color en el arte, en definitiva, para apresar la luz sobre la materia.

Carmen Feijóo trabaja igualmente el retrato, la naturaleza viva más rotunda, al decir de algunos críticos de arte. Enfrentarse al rostro humano para apresar su visión y su expresión es siempre un reto de gran artista. La escuela española del arte no se entiende sin el retrato; el Museo del Prado no se concibe sin la gran galería de retratos que reflejan los artífices de la historia creativa. El retrato para nuestra artista es un género querido en el que cada día muestra su buen saber hacer. Para la exposición ha querido mostrar un autorretrato de 2007.

Finalmente el dibujo. Carmen Feijóo practica el dibujo, sobre todo en el madrileño Círculo de Bellas Artes, donde el desnudo es un ejercicio habitual en sus talleres, sea estático o en movimiento para apuntes rápidos de dos a tres minutos. También lleva a cabo academias de las grandes obras escultóricas en escayola, como la Santa teresa de Bernini. La Biblioteca Nacional ha adquirido recientemente dos dibujos de diferentes series de la autora: Carnaval y Academias.

Isabelle Hirschi

Isabelle Hirschi

Isabelle Hirschi, Naïf Ilustrado
Colores y Collages de viaje
Galería Anagma-Tokyo. Hotel Colón. Madrid
Julio-Agosto y Septiembre


Una explosión gozosa de color llevada a la pintura y la fotografía por esta artista francesa, hija de diplomáticos, nacida en Madagascar y residente en Lyon. Se trata de una artista muldisciplinar que trabaja con maestría y prodigio todos los materiales a su alcance, de ahí que a la vez sorprenda con sus diseños de joyas de tipo étnico, bolsos o cualquier otro objeto que llegue a su imaginación sin límites. Su creatividad transmite alegría de vivir y su ejecución formal una manera nueva de resolver plásticamente una pieza.

Al igual que Matisse, Isabelle Hirschi utiliza los recortables, en su caso de fotografías en color de sus viajes a Oriente, principalmente a Egipto y Marruecos, para llevar a cabo nuevas composiciones, generando una nueva forma de hacer y de componer. Con el color brillante que transmiten los fragmentos recortados de fotos lleva a cabo en sus cuadros casas, arcos, macetas, agua, flores, plantas, cielos... Con frecuencia añade elementos orgánicos e inorgánicos y también dibujos intercalados con acrílico. El resultado guarda una apariencia naïve pero llena de sabiduría plástica. Podría decirse que su trabajo en un naïf ilustrado.

Isabelle Hirschi, con presencia artística en Miami, también había expuesto en algunas colectivas en España, como la titulada Mujeres, organizada por Charo Marín en el Hotel Colón. Hirschi acudió la inauguración de su exposición acompañada de su esposo, el Doctor Jean-Paul Larbre, notable especialista en Traumatología en el país vecino. Próximamente participará en otra muestra colectiva en el Torreón de Atocha.

Ruslán Galazov

Obra de Ruslán Galazov

RUSLÁN GALAZOV
Imágenes de Osetia y España para Moscú

Julia Sáez-Angulo

El artista caucasiano asentado en El Escorial, Ruslán Galasov (Vladiaukas, Osetia del Norte, 1940 )ha preparado una gran exposición de pintura sobre personajes y paisajes de Osetia y España, para presentar en el Centro Cultural de Osetia en Moscú. “El arte es el mejor antídoto de la guerra” declara el pintor después del conflicto que ha enfrentado a Rusia con Georgia, países que comparten la soberanía de una Osetia dividida.

La pintura figurativa cobra cada día mayor presencia. De hecho, ha conseguido los records de cotización en el mercado internacional. Ruslán Galazov cultiva principalmente la pintura figurativa en la que se deslizan, con lenguaje poético más que realista, temas de su tierra de origen y la del presente: Osetia del Norte y España. La figura humana, el paisaje, los bodegones, floreros y retratos, constituyen, entre otros el rico repertorio del autor.

Ruslán Galazov trabajó como periodista y escritor en Rusia hasta los 90 en que se trasladó a España y fue la pintura la que captó su capacidad creativa en el nuevo país de residencia. Una pintura que se ha llamado la atención por la singularidad de su lenguaje, que dota de señas de identidad reconocibles a su obra, objetivo de todo artista.

En esta exposición para Moscú, cabe hacer dos apartados, por un lado, visiones evocadoras de la Osetia rural, como una Arcadia feliz o paraíso perdido, y, por otro, escenas exóticas del mundo de los toreros en España.

Ruslán recrea con su paleta básica de colores fríos –verdes, azules, blancos- el mundo de los campesinos del Cáucaso, que viven, cantan, se enamoran o brindan con sus peculiares ritones de cuerno de toro. El pintor cultiva cierto repertorio icónico en sus cuadros: los ritones caucasianos para beber, peras, manzanas, flores muy particulares o cortinajes que facilitan su identidad. Los instrumentos musicales aparecen igualmente en sus lienzos, no en balde, en su familia hay pianistas e interpretes de clarinete y de oboe.

Las montañas de las tierras caucasianas, con frecuencia nevadas, son el fondo habitual de los cuadros y sirven al pintor para trazar los ritmos que caracterizan sus composiciones. La melancolía envuelve las obras de este autor y dota de una poética muy particular al trabajo del artista.

En la serie Toreros enamorados, el pintor ha querido plasmar el cromatismo intenso de los personajes de la fiesta taurina española. Hombres vestidos con trajes de luces, que después del triunfo en la plaza ante la fuerza del toro, encuentran su verdadera victoria en el amor. Un hermoso pretexto para el color en unas escenas no exentas de cierto humor e ironía.