Edición nº 5 - Noviembre/Diciembre de 2008

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Obras de Arecely Alarcón

ARACELY ALARCÓN

La Pintura de la figuración deshecha

por
Julia Sáez-Angulo

La artista granadina, nacida en Albolote, Aracely Alarcón ha publicado un hermoso libro de pintura, que viene a ser una exposición retrospectiva sobre su obra y su trayectoria artística. El libro ha sido editado por Sam Benadí.

A principios de los 90, hizo su aparición decidida en el circuito artístico. De inmediato el público acogió con mimo su obra su obra y la crítica elogió su pintura. La carrera artística de Aracely Alarcón (Albolote, Granada, 1956) iba a ser imparable. Ya en esa década comenzó a exponer en Inglaterra, Francia, Alemania, Estados Unidos... Con modestia y sabiduría plástica, reconocía su formación y sus raíces. Además de los grandes pintores de la Historia del Arte que se exhiben en los museos, estaban sus maestros más cercanos, tres nombres muy distintos y de factura muy diversa: Luis Cajal, Francisco Molina y... De cada uno de ellos aprendió distintas cosas: a moler y preparar los pigmentos, técnicas, grisallas, veladuras, cocina de pintura... y escuchó buenos consejos. El futuro, ya sabía, iba a depender de ella, de sus opciones estéticas y plásticas ante el color y la forma, del ritmo, la composición y el estilo que tendría que aplicar a su pintura. De esa manera, dejando atrás a sus maestros –sin olvidarlos-, pondría un eslabón más en el gran cordón umbilical del arte que entronca a cada nombre con las cuevas de Altamira y Lascaux. La memoria de menos de tres mil años no interesa, dejó dicho Goethe. Si un artista no tiene tras de sí la enseñanza de buenos maestros su arte será ingenuo; sin el peso, los moldes y la sabiduría de la tradición, su obra carecerá de firmeza. Para dar un paso más, hay que haber avanzado primero un buen trecho de la mano del sabio. Aracely Alarcón lo hizo al afirmarse en su pintura, caracterizada por el dominio del color y una figuración expresionista que se traduce de modo habitual con una técnica mixta a base de óleo y acrílicos fundamentalmente. Una figuración insinuante o abocetada que sugiere, más que muestra, que requiere la complicidad del espectador para completar la realidad o ensoñación de las formas. A la pintora no le interesa plasmar dibujísticamente las figuras; le parece impúdico, impropio del arte. A su juicio, la pintura está para interpretar, para sugerir más que para indicar.

Pintura ilusionística

La primera apariencia de las cosas nos va acercando paulatinamente a la realidad. Si la pintura, es por definición ilusionística, comparada con la rotundidad táctil de la escultura, no debe perder ese carácter insinuante que la perpetúa como reina en la historia de las Bellas Artes, aunque en décadas pasadas algún insensato profetizara sin acierto que la pintura había muerto. La pintura vive y goza de buena salud. Ahí están los coleccionistas que siguen corroborándolo. Ahí están los cuadros de buena factura de Araceli Alarcón. Ahí está una obra con señas de identidad propias, valentía y coraje en su cromatismo, veladuras, trazo y gesto. Una obra que elige el trasunto pictórico en función de su belleza o deslumbramiento provocado en el pintor, en virtud de su sugerencia compositiva y la reverberación de luces que permita una rica escala de colores.

Pintura de amplio registro temático en el que se dan cita el paisaje urbano –sobre todo monumental- y rústico; las marinas o puertos de mar; los veleros; las flores y floreros; los bodegones y naturalezas muertas, presentes en una infinitud de objetos como cerámicas, cristales, cestaños... materiales que dan lugar a texturas al representar los juegos de luces y reflejos que permiten.
Abanicos son objetos también repetidos por la autora al prestarse al despliegue de ritmos circulares en la superficie del cuadro; algo similar cabe decir de las bicicletas con los círculos perfectos de sus ruedas y la estructura de su maquinaria. La figura humana se presenta junto a una serie de coches y también en los numerosos retratos llevados a cabo por Aracely Alarcón, aunque no hayan sido motivo habitual de exposición pública. Series pictóricas que se van enriqueciendo a medida que pasa el tiempo y discurre diligente el trabajo de la autora granadina. Una pintora que ha indagado e investigado continuamente en su estudio para ir más allá de lo aprendido y ya visto, para renovarse y evitar repeticiones, para enriquecerse con diferentes apliques de espátula o toques de pincel, para estudiar veladuras más sutiles, para matizar con gestos sutiles o ligeros esgrafiados... En este sentido Aracely Alarcón ha tenido buena parte de autodidacta; ha aprendido muchas cosas en la soledad del laboratorio de su estudio; en la persistencia de su empeño plástico; en hacer, mirar, observar, rechazar y elegir. “Yo no busco, encuentro”, decía Picasso para definir la actitud de muchos artistas, a la que no ha escapado la pintora.

En el estudio de Pedro Bueno

Pero esta entrada triunfal en el circuito del arte durante los 90, tenía unas bases muy sólidas en las referencias y antecedentes de la trayectoria de la autora. En su familia no había antepasados pintores pero sí artistas de la música como su padre, intérprete de numerosos instrumentos. La sensibilidad musical de la casa no prestó excesiva atención al continuo dibujar de Aracely desde la infancia, pero el momento oportuno llegó al entrar en el estudio de un buen amigo de la familia, el pintor Pedro Bueno, que tenía su estudio en una casa con jardín en la localidad cordobesa de Villar del Río. El pintor había sido uno de los invitados a su boda.
“Si no hablas, si sólo miras, puedes venir al taller cuando quieras”, le dijo Pedro Bueno a Aracely cuando contaba dieciocho años y sabía de sus dotes para el dibujo. La autora no desperdició la ocasión y allí iba a ver dibujar y pintar al cordobés, un artista de genio y talento. Le vio pintar gitanillas y bodegones de brevas, limones, melocotones que recogía de su jardín. Nunca le enseñó nada con palabras, pero el silencio y la mirada atenta sirvieron a la pintora para arrancar secretos y destrezas del maestro.
Más adelante fue en Boadilla del Monte, localidad cercana a Madrid en la que residió treinta años, donde se acendró su primera formación de pintora. Los talleres del Centro Cultural del Ayuntamiento boadillense, con Maribel Torre Cañeque al frente, le dieron una valiosa educación artística interdisciplinar a base de dibujar numerosas academias de bustos y estatuas clásicas; cerámica, esmaltes, grabado, linóleo, ... Allí comenzó a entrar en contacto con nombres consagrados de la pintura como Jaime de Jaraiz y Carlos Morago, que le animaban en su pintura.
En esos años de Boadilla, fundamentalmente los 80, Aracely Alarcón pintó numerosos retratos y paisajes. Cuenta que pintó “todo el entorno del municipio”: el monte bajo de encinas y fresnos; los cotos del marqués y del duque de Rúspoli. Una y mil veces, desde todos sus ángulos, el soberbio palacio del Infante Don Luis... Los premios se sucedían.
El salto definitivo lo hizo a partir del encuentro con su primo el periodista Antonio Morales, director de El Correo del Arte. Fue una sorpresa recíproca el hecho de que ambos se dedicaran al arte de una u otra forma. Morales le recomendó acudir a las clases de Luis Cajal en el estudio de Betsy Westemdorp en Mahadahonda. Como aprendiz obediente, seguía las exigentes indicaciones del maestro para moler y preparar los pigmentos, para hacer grisallas... Fue el principio de una carrera profesional rigurosa. Allí conoció a Mayte Spínola, dinamizadora de las artes, mecenas de artistas y fundadora del Grupo Arte y Cultura.
-Si no tocas más ese cuadro, te lo compro- le dijo Spínola un día, ante una pintura del taller.
La amistad de ambas mujeres ha granado en múltiples proyectos artísticos y museísticos en Marmolejo (Jaén); Sofía (Bulgaria); Azuaga (Badajoz); Salta (Argentina)... donde figura obra de la pintora granadina.

Cuando más adelante acudió al Taller del Prado junto a Francisco Molina Montero, al que Aracely reconoce con entusiasmo sus dotes de profesor de arte, la autora se encontró con un mundo estimulante de artistas reconocidos que acudían por allí, con los que se organizaban intensas tertulias sobre el oficio, el arte y el circuito artístico: Daniel Merino, Juan Fernández, Jorge Ludueña, José Luis Romeral, José Carralero...

Aracely no quería quemar etapas. Dio mucha importancia a su formación y nunca tuvo nunca prisa en exponer; le parecía –con razón- que era algo muy serio. A la antigua usanza de los gremios, sólo se presentó ante la opinión pública cuando obtuvo el visto bueno de sus maestros. Y una vez que compareció, arrasó. El hecho de vender todo o casi todo lo expuesto le hizo tener un reconocimiento sólido. Fue entonces cuando el galerista Sam Benadí tomó la obra bajo su dirección y la llevó al mercado internacional de diversos países de Europa. Todo un lanzamiento que acuñó con fuerza el nombre de Aracely Alarcón.

Paralelamente, la pintora comenzó a comparecer en los certámenes más importantes de pintura rápida o pintura al aire libre. Días deportivos y gozosos de pintura y buen humor junto a amigos y colegas como Luis Javier Gaya, Blanca Muñoz Baena, Pablo Rodríguez Guy, Bofarull, José Antonio Santos Pastrana, Álvaro Toledo, Carazo, Juan Díaz... “Fueron días inolvidables”, recuerda Aracely. Los premios llegaban engarzados como los ramos de cerezas: Ávila, El Escorial, Sigüenza, Cifuentes, El Retiro de Madrid... “Hay un tiempo para todo”, dice el Eclesiastés y suscribe la pintora.

Viaje y Pintura

La vida es el viaje. No importa la meta. Esto nos lo enseñó el gran viajero del Mediterráneo, Ulises del Mare Nostrum. Homero lo relató con precisión en La Odisea y, por si quedara duda alguna, el poeta griego Cavafis, lo reafirmó en sus versos. Más que llegar a la patria de Ítaca, donde sólo el perro habría de reconocer a Ulises, se trataba de seguir navegando por islas y mares donde acechan los encuentros, las dichas y peligros que componen el peregrinaje del vivir.
Un solo placer: el conocimiento
, decía el poeta. Viajar y pintar como una forma de gnosis.

Araceli Alarcón entendió muy pronto que el viaje era fuente de emoción e inspiración en su trabajo; que viaje y pintura se maridaban de modo indisoluble. El encuentro con los lugares alimentaba las retinas y dinamizaba el ánimo para plasmar en los cuadros la belleza de las ciudades, puertos, bahías, montes, parques y jardines... que el hombre ha creado a lo largo y ancho del planeta. Cada ciudad tiene su aroma diferente, señalaba emocionado y agradecido el escritor ciego Jorge Luis Borges. Cada ciudad tiene su perfil recortado en el cielo, el skay line, su silueta, rincones, árboles, macizos, rosaledas... Sólo espera al artista que lo despierte emocionado en su obra.

No hay mayor desgracia que ser ciego en Granada, repite el dicho popular convocando a dar limosna al desvalido. Aracely Alarcón lo ha oído mil veces en su tierra natal, al tiempo que sus ojos no se acostumbraban, maravillados, ante la belleza de su tierra andaluza. La Alambra y el Generalife son un conjunto histórico artístico de tal magnitud que mereció la declaración de patrimonio mundial por la Unesco. Sus ojos de pintora se han posado una y otra vez sobre ese conjunto palaciego del arte hispano musulmán, el Palacio Rojo, que se levanta al otro lado del Darro y el Genil , frente a los cármenes ajardinados de enfrente. El patio de los Leones, el de Lindaraja...

La fuente del patio central de la Alambra permite un juego óptico de distancias y reflejos, que la pintora granadina recoge en sus cuadros a base de gradaciones encendidas de color, de verdes, amarillos y rojos que incendian la tela del soporte. Una explosión cromática sin que los colores se emborrachen unos con otros. Luz en la Alambra titula la autora uno de sus cuadros acogiendo su intención de captar las reverberaciones cromáticas que el sol es capaz de crear y depositar en el sur, para que los pintores las recojan en su obra. Algún escritor ha señalado con acierto que Andalucía tiene sol, Castilla, luz y el norte, grisalla.

Aracely Alarcón se precia de haber recorrido en su pintura todas las provincias españolas, de haber extraído de cada una su “topos” singular. Con Teruel puso punto final al recorrido. Madrid, donde reside, ha sido recreado en su perfil desde el parque del Oeste, con el palacio de Oriente, la catedral de la Almudena y la basílica de San Francisco; los frondosos boscajes del Parque del Retiro; su plaza Mayor, la puerta de Alcalá; el Museo del Prado...

Algunos sostienen que lo mejor de Madrid son sus alrededores y entienden por tales: El Escorial, Aranjuez, Buitrago, Toledo, Segovia, Ávila... La meseta castellana es rica en historia y monumentos; nada de ello se escapa al ojo atento de la pintora, a la mano dispuesta a aplicar el color que vuela desenvuelto para dar forma en la distancia sin dibujar de modo relamido las cosas. Uno imagina el frunce de ojos de Aracely a la hora de enfocar la mirada sobre la tela pintada, un gesto que a veces repetimos los críticos y los coleccionistas.

El resultado es una sinfonía de cuadros sobre el conjunto monumental del monasterio de San Lorenzo de El Escorial, con su torres, pináculos y espléndida cúpula; con sus dieciséis patios presididos por el patio de Reyes, el jardín de los Frailes, que evocara Azaña en uno de sus libros; las Casas del Príncipe de arriba y abajo, la visa desde la silla de Felipe II; la Universidad María Cristina y los montes que rodean tanta riqueza: el Abantos, el San Benito, las Machotas, casi gemelas... Belleza natural y belleza creada por el arquitecto Juan de Herrera, que Aracely Alarcón acoge en la sinfonía cromática las horas del día, como Manet o las estaciones del año: verdes tiernos, verdes sólidos, amarillos, dorados, ocres, rojos, blancos de nieve... Toda la gradación cromática posible desde el rosicler matutino al encendido y deslumbrante de poniente. Del palacio de Aranjuez y sus jardines cabe decir otro tanto, similar a lo apuntado para el monasterio escurialense

Geometría y color
La tarea de la pintora es hacer permanente la visión de una escena que quizás ya no vuelva o no se repita; congelar en el cuadro un sueño entrevisto para que perdure en el tiempo; apresar los efectos cambiantes de la luz. Ars longa, vita brevis; la vida es corta y el arte prolongado.

Aracely Alarcón busca las líneas geométricas del paisaje para componer con rigor, para que la mancha del color se sostenga, para que el gesto cobre sentido, para que el trazo se sustente y las veladuras cubran adecuadas con su manto invisible. En su recorrido viajero sigue, con mirada atenta los lugares, y toma como referencia los puntos más elevados del perfil de las ciudades o los pueblos. “Si en un pueblecito no hay una iglesia con una torre o una espadaña no me interesa y paso de largo”, confiesa la autora. Seguramente por eso apenas representa los campos y las tierras planas, salvo algunos paisajes de Guadalajara, una tierra llana y de montes bajos.

Repasar el repertorio de paisajes representados en la obra de la pintora granadina pudiera ser excesivo, pero vale la pena registrar en este libro algunos de los items más significativos. Además de los lugares citados: Cuenca, Tordesillas, Arenas de San Pedro, Consuegra, Trujillo, el Adaja... Chinchón, Casares, Alarcón, Langa... La autora no busca el lugar por ser pintoresco sino por lo que su arquitectura o perfil le inspira y sugiere a la hora de componer y aplicar el color; de dibujar y construir la pintura con el color.

A veces representa los lugares con un color dominante como avanzan los títulos: El Escorial en rojos; El Escorial en verdes; El castillo de Alarcón en rojos; Bahía en rojos; Toledo en blancos...
Marinas, puertos y veleros
Aunque a Ulises lo protegía la diosa Palas Atenea, también sufrió las iras de Poseidón, dios del mar, lo que le acarreó diversos naufragios. Los cantos marinos de las sirenas le llevaron a encallarse en las rocas. Ulises vagó diez años por las costas mediterráneas y en algunos momentos –pese a su astucia- parecía fracasar en la aventura, pero no era así. Viajaba y vivía, aunque de vez en cuando necesitara el refugio de los puertos.

La pintora también ha recorrido el Mare Nostrum de la cultura clásica, el mas hermoso ponto europeo con su infinita escala de azules. Sus cuadros van dando muestra puntual de sus escalas, desde Almería puerto y alcazaba hasta Puerto de Barcelona, pasando por Puerto Chico de Málaga. Como el personaje mítico de “La Odisea”, Aracely Alarcón se detiene en las islas y se deja sorprender por la magia de unas vistas a las que de antemano se resistía. Nunca quiso pintar el puerto de Palma de Mallorca que conocía por fotos y postales; no le interesaba, pero la realidad pudo con su resistencia y desdén, cuando la visión deslumbrante del puerto de la isla, con la soberbia catedral al fondo la dejó en suspenso. Los pinceles no se hicieron esperar y, bajo la elevada catedral en rojos radiantes y cielos dorados que se reflejan en las aguas, se alinean una sucesión armónica de barcos y barcas con sus mástiles enhiestos como las lanzas de un cuadro de Paolo Ucelo.

Venecia es otro tópico acendrado de belleza marina. Sabemos que todo tópico tiene su raíz en una verdad. ¿Qué artista no se ha dejado seducir por el encanto del más hermosos palafito que han creado los hombres? Aracely Alarcón viajó a la ciudad de la gran laguna sin ánimo alguno de plasmarla en su obra, pensando que la ciudad italiana ya había quedado suficientemente inmortalizada por Guardi, Canaletto, Fortuny y tantos otros... Pero la pintora siempre viaja con sus lápices, pinceles y colores y, al igual que sus antecesores en la historia de la pintura, cayó rendida a los pies de Venecia, quizás con el conocido síndrome de Stendhal, que no es otro que el de ponerse enfermo como el escritor ante tanta belleza. La autora registró algunas vedutte en sus lienzos. Se interesó fundamentalmente por los pequeños canales de la ciudad y algún ponticello que permite cruzar las vías del agua. Reflejos de agua y oro se dan cita en estos cuadros; los rojos y siena de los palacios se recuestan en azules celestes y dejan atravesar por las monedas doradas que le acuña el sol. No hubiéramos entendido, no le hubiéramos perdonado a la pintora, que pasara por la ciudad más irreal de Europa y la hubiera aparcado de su obra. Hubiera sido un contrasentido en su viaje mediterráneo.

Un viaje más lejano, al mar del norte, le llevó hasta las costas y puertos noruegos. Bergen fue el lugar más recreado en sus óleos. En Bergen es un cuadro hermoso donde las casas ponen el fondo una sólida pantalla de formas cúbicas para acoger delante el juego poligonal de los barcos, la verticalidad de sus mástiles y el reflejo de sus aguas plateadas.

Aracely Alarcón ha recalado en numerosos puertos como pretextos excelentes para pintar. Los mástiles de los barcos y barcazas ayudan a componer la escena pictórica, confiesa la autora. El repertorio de playas y puertos representados es abundante; basten algunas citas: Barcelona, Palma de Mallorca, Soller, Málaga, Estepona, Puerto Chico, Puerto Banús, Puerto Colón, Castro Urdiales, Ribadesella, San Vicente de la Barquera, La Dragonera, Almería, Gibraltar, Nápoles, Venecia, Túnez, Londres, Nueva York...

Veleros entre luces

Un quiebro en su trabajo plástico de marinas se produjo cuando la pintora presenció la regata de antiguas embarcaciones y veleros europeos que va de Valencia a La Coruña. Ella la presenció en Puerto Chico de Málaga. La estructura de los veleros emergía del agua con una fuerza evocadora única. Aquellas embarcaciones mayestáticas ofrecían unas formas rotundas y hermosas que invitaban a una composición singular; el despliegue de sus velas –pura geometría triangular o trapezoidal- le atraía las retinas de Aracely y se dejó seducir por sus siluetas. Así fue como surgió su serie pictórica de veleros que ha sido bien apreciada por determinados coleccionistas.

Los veleros tienen algo de nostalgia histórica; de viaje a un pasado no lejano que habla de navegación, descubrimiento y conquista; de piratería y abordajes; de aventuras literarias con Simbad o Barbarroja...
Navegando solo es un cuadro que presenta al velero como algo fantasmal, casi onírico, donde se invita a la mirada del espectador a imaginar el lugar donde se encuentra, si en un punto geográfico o en los sueños de rojos y azules que cabalgan en la noche. Ha representado, entre otros, al buque escuela Juan Sebastián Elcano y al buque búlgaro denominado Kalina.

Apliques de color en planos y gestos, manchas, veladuras, raspaduras... aportan finas calidades matéricas a las obras para que describan, rompan y velen al mismo tiempo la realidad y apariencia de las cosas, porque por encima de los veleros y otras formas, el auténtico repertorio de la autora es la pintura. Pintura de buena resolución y factura, porque nos movemos en el mundo ilusionístico del arte, donde nos regimos por la convención de que nada es lo que parece, porque la creatividad plástica de la autora va más allá de lo puramente representado.

La Dirección General de Correos de España eligió y reprodujo uno de los veleros pintados por Aracely Alarcón para uno de sus sellos, con motivo del XXV aniversario de la Constitución Española (2003), con un valor facial de 0.26 euros. Se titulaba “25 años navegando”. Este ha sido su velero más viajero junto a la cornamusa del servicio postal español.

BODEGONES Y NATURALEZAS MUERTAS

Para quien ama el color, las flores y frutos son trasunto obligado en la pintura. Aracely Alarcón sucumbió con placer ante el tema, en muchos casos evocador de infancia, como los hermosos platos de higos y brevas que su madre sacaba a la mesa o los lilos que rodeaban la casa de su infancia. Son como su “magdalena de Proust”. El recuerdo de Pedro Bueno al pintar las brevas o los lirios de su jardín, tampoco se hace esperar.

Algunos críticos han resaltado singularmente esta faceta de la pintora. Las naturalezas muertas, porque han sido desgajadas de la raíz o del árbol, tienen en español un nombre muy particular: bodegón, por cuanto se guardaban durante siglos en el fresco de la bodega. Zurbarán, Sánchez Cotán y Meléndez han dejado soberbios bodegones en la pintura española.

La pintora ha representado granadas, higos, brevas, naranjas, limones, peras, melocotones, ciruelas, cerezas, uvas, sandías, berenjenas, pimientos, calabazas... Aracely Alarcón se atreve a competir con los colores de la naturaleza y, no porque trate de emularlos, sino porque quiere ir más allá con su matices fauvistas. La pintura le otorga licencias de más libertad; ella no pinta para la realidad sino para la belleza del cuadro con su requerimiento de armonías. Sandía y sal o Sol y sandía titula algunos de sus cuadros con curiosa aliteración de eses.

Rosas, girasoles, lirios y lilas, han sido las flores más representadas por la autora, recogiendo el rojo intenso de las primeras, magníficas rosaledas rojas cercanas a su vida; el amarillo radiante de los girasoles, y el morado gradual de los lirios y lilas. También los almendros y los prunos se han colado en sus composiciones florales.

Junto a flores y frutos destacan los cacharros de cerámica, cristal o cestaños de mimbre que sirven de base. Otra vuelta de tuerca para recoger las texturas, luces y sombras dentro del estilo particular de la autora, en el que todo tiende a esencializarse a base de planos y manchas.
Abanicos y bicicletas

Abanicos y bicicletas han sido otros temas del repertorio icónico de Aracely Alarcón. Ella sabe que el círculo es el polígono perfecto porque contiene todos los lados y goza del antiguo simbolismo de representar al sol y al giro del universo. Abanicos en amarillos que giran; abanicos a medio abrir o cerrar que se interfieren; abanicos del sur y del Oriente... Un objeto que lleva en si la idea de movilidad, sirve a la pintora para plasmar el color de la figura que se deshace en abstracciones. En algunos cuadros los mezcla con otros objetos sobre una ménsula. El abanico da gran juego visual.

“Las bicicletas son para el verano” tituló y acuñó con éxito Fernando Fernán Gómez a su obra de teatro. La pintora también toma la bicicleta como icono y presencia relajada en varios de sus cuadros, entre los que destaca uno de gran formato titulado “En el huerto” (114 x 146 cm.), en el que la bici ocupa toda la superficie del cuadro. Fondo y figura reflejan una composición estudiada y bella.

En suma, una pintura apreciada y bien hecha. Aracely Alarcón ha trabajado con ahínco en lo que más creía, en lo que siempre quiso hacer. Una luchadora nata que ha obtenido su recompensa. Pero sobre todo, una artista de talento que domina como pocos el sentido del color y es capaz de plasmar el modelo: paisaje, bodegón o cualquier otro género pictórico, con la maestría de quien se ha empleado a fondo para tratar de llegar a la perfección. La belleza, como señala John Berger, no es la excepción, sino la base de un orden.

Joyas espirituales de Francisca Blázquez

Joyas espirituales de Francisca Blázquez

Joyas de Francisca Blázquez

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Joyas espirituales de Francisca Blázquez

por
Julia Sáez-Angulo

Artista interdisciplinar, aunque esencialmente pintora, autora de la teoría del Dimensionalismo que aplica a cualquier disciplina plástica. Francisca Blázquez empezó con la joyería dentro de un proceso natural de experimentación, dado que desde los inicios ha realizado esculto-pintura, escultura e instalaciones escultóricas, algunas de ellas de 800 metros cuadrados de extensión, concretamente en dos exposiciones individuales organizadas en su día por la galería Anselmo Álvarez en Madrid. Para Francisca Blázquez “crear en joyería es volver al espacio y al volumen, trabajando con materiales nobles o no, dentro de un planteamiento contemporáneo”.

Para esta artista el Dimensionalismo es “una teoría que se fundamenta en viajar a través de las dimensiones angélica, espiritual, física, química, cuántica, cósmica, galáctica, energética, la dimensión del amor y tantas otras que están interconectadas por una red visible e invisible”. Trabaja siempre dentro de series porque le permite desarrollar con más eficiencia y profundidad las ideas.

Sus piezas van fundamentalmente en plata, oro, piedras preciosas, diamantes, circonitas o cualquier material, “siempre en función de la idea”. Su inspiración se nutre de “la física cuántica, las dimensiones, la geometría, el cosmos, el universo, la vida o la trascendencia”.

Considera que sus maestros son el trabajo, el esfuerzo y la disciplina. “Es importante la formación clásica, pero, también lo es, la experimentación y la confianza en uno mismo. De los artistas clásicos destacaría a Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci, y, entre los más recientes, Velázquez y Dalí”.

Joyas atemporales

La diseñadora muestra sus joyas en ferias y galerías de arte de toda España. “También suelo combinar exposiciones de pintura con exposiciones de joyería en determinados puntos”. Dice que sus piezas van dirigidas “a toda persona caracterizada por su espiritualidad, compromiso contemporáneo y dinámica social culta y, sobre todo, a las personas que conectan por sensibilidad”.

Francisca Blázquez considera que su colección de joyas es “atemporal porque es artística y funciona al margen de la moda. Una joya es como una pintura o una obra digital, posee su propia personalidad, surge de dentro, es única, no posee intención de agradar sino de armonizar con el propio yo. Luego es el espectador quien debe enamorarse de ella”.

Museos de joyas

Respecto a las mejores colecciones públicas de joyas, Francisca Blázquez estima que no hay un museo determinado de joyas que resaltar, aunque “hay algunos interesantes por su contemporaneidad como el Museu d’Arts Decoratives de Pedralbes en Barcelona, que encierra una notable colección de joyas de vanguardia, única en su género en nuestro país. En cuanto a joya de autor, me gusta la sección de joyería del Teatre-Museu Dalí de Figueres (Girona) obra del maestro Dalí. Todavía está por crear el Museo Nacional de Joyería, un museo comprometido con las vanguardias históricas y con la actualidad. En este sentido el Museo del Traje en Madrid cumple una parte importante como Museo Nacional, pero echo en falta un Museo Nacional Contemporáneo de Joyería específico.

Afirma también que “una joya puede ser para toda la vida, pero también para un instante. No estoy de acuerdo en retocar una joya o una obra de arte de cualquier otra disciplina, a no ser que sea con ánimo de restaurar un deterioro de la misma. Todo lo demás es atentar contra la integridad del artista”.

Esculturas de Paco Saínz

Paco Sáinz . Cuerpos y Almas.

Escultura de Paco Sáinz

Exposición de Esculturas
Centro Cultural Caja Castilla-La Mancha. Septiembre 2008

por Julia Sáez-Angulo


Paco Sáinz, uno de los escultores más singulares y relevantes del panorama plástico español de hoy, que ha sido seleccionado en diversos certámenes internacionales. El arte es concepto, además de plasticidad. El artista ha de ser intuitivo, culto o rico en experiencias, para transmitirlo todo en su obra, de lo contrarío su trabajo adolecería de ingenuo, sería naïf. La entrega y dedicación del escultor a su trabajo aislado y silencioso en la aldea de Ahillas (Valencia) le permite llevar a cabo una obra intensa, con cargas de profundidad en el pensamiento y alusiones poéticas en su significado.

La escultura de Paco Sáinz navega por las inquietudes del hombre, que son las mismas inquietudes del arte: el amor y la muerte; el haz y el envés de la vida, el paso del tiempo, en suma, el misterio de la existencia. No hay otros temas en la literatura, en la música o en las Bellas Artes. Temas que se demoran y travisten en el discurrir del tiempo, con sentimientos intermedios o pasajeros como la soledad, la esperanza, la búsqueda del origen, el deseo, el ansia de conocimiento del más allá, la idea del viaje como exploración o la esperanza de encontrar un paraíso perdido o una Arcadia feliz. No es otra la desazón del hombre, que el artista vehicula y plasma en una condensación plástica de formas.

En arte, la esencia se traduce en la materia debidamente conducida hacia la forma en pro de una idea. Paco Sáinz goza y disfruta con los materiales, los más habituales en su trabajo son la piedra y la madera –también el bronce-, porque, al tenerlos delante, su mente creativa y su maestría de artista ven en el interior la forma que espera emerger de aquellos. Como el arpa becqueriana que espera la mano de nieve que arranca las notas musicales de sus cuerdas. El gran Miguel Ángel Buonarotti también percibía las figuras que iban a emerger del bloque de mármol que seleccionaba en las canteras de Carrara, y a veces dejaba esas formas a medias para interpelar y hacer partícipe al espectador, para que su ojo y su mente siguieran esculpiendo la pieza. El propio artista italiano elogió, por otra parte, la poética de la ruina por lo que tenía de fragmentación y aparente inacabado.

De esta tradición, entre otras, se nutre la escultura de Paco Sáinz. Así se aprecia en sus espléndidos bustos o cabezas humanas en las que ofrece su trabajo a base de gubia, cincel y pulido, junto a fragmentos naturales del material elegido, para mostrar al espectador de su obra, de donde parte la idea o en qué materiales de la naturaleza se apoya. Y junto al lenguaje escultórico del autor, hecho de pensados relieves y oquedades en un diálogo continuo con los materiales empleados, el artista quiere que persista la idea de bloque de piedra o permanezca la visión de tronco del árbol.

Piedra y Madera

Quizás venga todo de la secuencia dual se percibe en las piezas del escultor vasco-valenciano o valenciano de adopción: materia/forma; piedra/madera; textura/color o continente/contenido.

Al escultor no le gusta hablar de su inspiración o siente un pudor innato para hablar y explicar sus esculturas. La obra está ahí, parece decirnos. Mi lenguaje está en la piedra, la madera o el bronce; no cabe expresar con palabras lo que he hecho porque si la palabra fuera mi lenguaje me dedicaría a la escritura. Las palabras contienen con frecuencia una ambigüedad semántica muy peligrosa que puede contaminar. Hablar o reflexionar de la obra de arte queda para el crítico o para el espectador después de haberla contemplado.

El escritor francés Baudelaire, entusiasta de la pintura y, en algunos párrafos, denostador de la escultura, decía algo ilustrador aunque suene fuerte: “La escultura es un arte brutal y objetivo como la propia naturaleza”. El poeta galo, que se recreaba en el ilusionismo de la bidimensionalidad de la pintura, estimaba que la escultura era un arte de presencia tan real y tangible que asustaba. La escultura no es en esencia ilusionística sino rotunda y palpable; está hecha para tocar aunque no permitan que lo hagamos en las exposiciones y museos. La escultura, frente a la pintura, es un arte que puede tener 360 grados y abarca los cuatro puntos cardinales, por eso permite una contemplación de infinitos ángulos que van ofreciendo imagen y perspectivas diferentes.

“La escultura es la más grande y ambiciosa de las bellas artes ya que se empeña en fijar, en las tres dimensiones, la figura huidiza del hombre, sometiendo el desorden de sus gestos a la unidad del gran estilo”, decía Albert Camus, otro escritor francés, que discrepaba de Baudelaire.

La escultura de Paco Sáinz toma los materiales más rotundos de la naturaleza –como denunciaba Baudelaire-, la piedra y la madera, y los pone a dialogar en un encuentro audaz, ágil y sutil al mismo tiempo. El resultado final aparece como una pieza armónica, fruto del proceso enérgico y paciente que ha llevado a cabo el autor. En ese proceso hay que conocer “el arte de saber escuchar la resonancia en la piedra o la madera”, como señalaba con gracia la escultora británica Bárbaba Hepworth.

La escultura ha sido el arte que más avanzó desde el período de las vanguardias históricas de primeros de siglo en París, a las vanguardias radicales de los años 60 en Nueva York. Frente a la estatua tradicional grecolatina o la de bulto redondo en la talla barroca, nace el objeto escultórico que libera las formas de una tradición muy limitada. Curiosamente en la primera renovación de la escultura en las vanguardias hay nombres españoles clave: Picasso, Miró, Dalí, Julio González... Este último revolucionó la escultura en hierro con la utilización de la soldadora autógena.

Tradición de la vanguardia

Paco Sáinz viene de la tradición de las vanguardias, que se ha enriquecido con las aportaciones sucesivas de otros nombres como Henri Moore –que bebió en las fuentes de escultura yacente inca-, Barbara Hepworth, Brancusi o Naum Gabo; más cerca, Oteiza y Eduardo Chillida y más recientes aún, algunos de sus profesores en Bellas Artes en Valencia y, sobre todo, en Chicago, donde adquirió dominio en la talla de la madera y guarda un recuerdo impagable del taller del artista Salvador Calvo.

El arte es una cadena imparable cuyos eslabones se unen desde el menhir, el dolmen o el cromlench del megalítico a nuestros días. Un artista sin tradición, sin conocimiento de la historia del arte, sería un hábil hacedor de formas, sin el diálogo necesario con el pensamiento de los autores del pasado. La memoria de menos de tres mil años no interesa, señalaba Goethe con acierto.

Paco Sáinz se recrea hablando de los árboles de su entorno con la adoración de un druida. Los distingue y conoce a todos en su belleza y consistencia. Cita la forma de las hojas del serbal, los frutos del almez... y conoce a fondo la dureza o resistencia del olivo, el olmo y la sabina, sobre todo de esta última conífera, porque su madera ha dado soporte y vida a muchas de sus obras, por tener el color y la textura deseadas.
Otro tanto cabe decir de la piedra, cuando cita con entusiasmo la diversa variedad de los mármoles que utiliza en su trabajo, que van desde las diversas variedades del pórfido –granítico, diorítico o sienítico- hasta los diferentes colores y mármoles de Novelda, Calatorao, Macael... Cromatismos y sonoridades diferentes para distintas composiciones más o menos densas o cristalinas, que precisan de un instrumental y tratamiento variado, de acuerdo con su composición y resistencia.

Ritmos orgánicos

En la escultura de Sáinz se aprecian los distintos estilos y ritmos: orgánicos, biomórficos, antropológicos e incluso ciertos acentos constructivistas. La leyenda artúrica del Medioevo, por su valor emblemático y conocimiento universal, ha sugerido al autor dos piezas rotundas: “El último viaje” y “Merlín”. La primera se presenta en la forma de una soberbia barcaza con alternancia de madera de sabina y fragmentos de mármol; todo un símbolo del viaje del rey Arturo en el bote de Avalón. Una navegación que supone el tránsito de un lugar a otro, sin saber que depara el futuro, que misterio aguarda al rey –hombre más corona, según la representación ancestral- y con él a todos nosotros. La pieza mereció también el sutítulo de “Sinfonía para varias gubias”.

“Merlín” es otra pieza muy distinta, donde la piedra esculpida emerge del tronco del árbol. El escultor parece así liberar al gran mago, personaje clave en la leyenda universal de Bretaña, conocedor de los secretos de los bosques, símbolo de la oscuridad y el misterio; conocedor de las leyes y propiedades de de la naturaleza; órfico y jovial; versado en magias y encantamientos... Criatura festiva por antonomasia, que Sáinz ha recreado en su obra, para devolvernos con él la libertad y la alegría, al tiempo que contemplamos la escultura. Volvamos a reír y a gozar con Merlín, parece decirnos. No podemos quedarnos en la parte racional, seria, triste o trágica de la vida, sino que hay que danzar con la alegría del mago y el juego de su alquimia. En esta pieza se logra con gran elocuencia el machihembrado de piedra y madera, que caracteriza al escultor. Y que revela la mencionada dualidad de continente/contenido.

“Leda” es otro título de su repertorio escultórico. En este caso ha retomado una figura mítica de Grecia y Roma; la mujer hermosa seducida por Júpiter en forma de cisne. El artista lo ha resuelto esculpiendo una anatomía femenina que se eleva y prolonga en un largo cuello que se abre finalmente a una cabeza. Una resolución que conjunta la idea de la mujer y el hombre en una misma figura, en una fusión indisoluble a través de la forma fálica en la piedra.

“Lunas” es otra pieza de gran carga poética, donde el gran disco central de piedra pulida se ve flanqueado por dos troncos, anterior y posterior que parecen protegerla y ocultarla al mismo tiempo. Una luna que se hace árbol o se esconde en el bosque. ¿Qué ha querido decir el artista?, se preguntan algunos con cierta ingenuidad ante una obra de arte. ¿Qué ha querido representar o reflejar Paco Sáinz en esta misteriosa conjunción de formas escultóricas. Un crítico de arte señaló la conjunción de luna, noche y muerte o un posible homenaje a García Lorca, también “perito en lunas”. Yo daría una interpretación más abierta y telúrica; la luna como luz en medio de la oscuridad del bosque. Selene dejó tras de sí a sus seguidores, los selenitas, que le brindan culto en las noches de luna llena. El escultor sería por tanto un licántropo muy particular que adora a Selene en lo oculto de la noche... Pero estamos hablando de escultura y como se ha señalado con acierto: ¡hay que respetar el misterio del arte! Que cada mirada componga su idea y recabe su mitología, más allá o más acá de lo que el autor pretendió o de lo que proponga su título. La obra de arte navega en libertad.

Obra gigante y ambiciosa

El escultor toma prestados los nombres o elementos míticos por su valor comunicativo. Todas las mitologías reflejan la epopeya del hombre en la tierra. Los títulos dinamizan la interpretación del tema, pero son las formas, el lenguaje del autor, lo que en definitiva define la obra plástica. Entre sus obras más sobresalientes de última hora destaca la pieza titulada “Político inhumado”, de 460 x 60 x 70 cm. El escultor se enfrentó al reto de perforar, esculpir y pulir un largo bloque de mármol que iba a contener en su seno un gran tronco de sabina, igualmente trabajado. Una gran oquedad de piedra que insertaba en su vientre un tronco de gran dimensión en madera ligeramente tallada. Un mármol manipulado a base de arcos consecutivos de distancia asimétrica para facilitar el contraste y la contemplación de dos materiales que se aúnan y complementan en la mente y la escultura del autor.
La obra es gigante, exigente y ambiciosa. Ha necesitado jornadas de catorce horas diarias de trabajo, en posición tumbada del escultor, que iba avanzando en su interior a modo de estación espeleológica. Catorce meses ha durado la realización de “Político inhumado”, pero ha valido la pena. Poco importarían los esfuerzos del autor si la obra definitiva fallara. Nada más lejos en esta pieza rotunda y espectacular.

Dentro de la obra del escultor podemos detectar, en ocasiones, algunas muescas, incisiones o escrituras arcaicas o antiguas, que el artista no muestra -sin esconder- en primer plano, como si deseara que el espectador las descubriera por sí mismo en una mirada atenta y despaciosa. Nada es inocuo en el trabajo del creador. Hay que estar atentos a sus guiños y juegos.

En la escultura de Paco Sáinz se reafirma el valor de la masa pétrea como elemento constitutivo de la escultura, en dialéctica con la presencia de la madera, el hueco o el vacío espacial. Cada material requiere una concepción propia y una energía peculiar para su expresión, que puede variar cuando el artista detecta una veta o un hueco con los que no contaba al inicio. Concepto y maestría se han de aunar para que resplandezca la escultura. La obra de arte.

Un último apunte sobre el título de la exposición, donde el escultor ha querido jugar de nuevo con la dualidad Cuerpos y Almas, porque sus obras albergan la presencia y tensión corpórea de los materiales –para él siempre nobles- de la piedra y la madera, al tiempo que su significado, una vez manipulados por la mano creativa que les da forma artística.

Lenguajes de Papel. Colección de Pilar Citoler

Lenguajes de Papel. Colección de Pilar Citoler Comunidad de Madrid y Círculo de Bellas Artes. Madrid

Lenguajes de Papel. Colección de Pilar Citoler Comunidad de Madrid y Círculo de Bellas Artes. Madrid

Comunidad de Madrid y Círculo de Bellas Artes. Madrid
Comisaria: Pilar Borrás. Del 16 de septiembre al 16 de noviembre de 2008

por
Julia Sáez-Angulo

La Colección Circa XX de Pilar Citoler cuenta con 1200 piezas, de las que se exponen 150 en la muestra titulada “Lenguajes de Papel”, que tiene lugar en dos sedes para dar cabida al papel como soporte tanto en dibujo como grabado, pasteles, acuarelas o fotografía. El resultado es espléndido, una exposición que acoge las primeras vanguardias y movimientos como la abstracción, figuración y pop art de algo más de la primera mitad del siglo pasado, para pasar a la sede de Alcalá 31, donde se muestran las últimas tendencias que acoge desde la transvanguardia italiana a la fotografía pasando por las instalaciones. La comisaria de la muestra es Pilar Borrás,

Entre los artistas se encuentran los nombres de de Pablo Picasso, Joan Miró, Le Corbusier, Henri Micheaux, Nicholson, Worth Kelly, Robert Rauschemberg, Andy Warholl, Sam Francis, Calder, Julio González, Benjamín Palencia, Wolf Vostell, Elena Asíns, Jaume Plensa, Palazuelo, José Caballero, Miquel Barceló, Plensa, Francis Bacon, Alexinsky, Tapies, Saura, Feito, Karell Appel, Jesse Fernández...

¿Cuál es el gusto y la pulsión de la coleccionista?, cabe preguntarse después de contemplar la exposición. Salvo la fotografía que parece haber focalizado su interés en los últimos años, -hasta el punto de haber creado un premio con su nombre que gestiona a Fundación Botí en Córdoba- podría decirse que no quedan definidos. La coleccionista va siguiendo el pulso de la actualidad, de los movimientos o nombres notables que van despertando en cada momento. Se echa de menos, quizás, una idea o un concepto que articule las piezas, sin bien ofrece también el gozo de una colección libre, abierta, dispersa y de piezas diversas.

La colección de Citoler es tan rica en piezas que podría sesgarse en diferentes exposiciones: grupo El Paso; figuración madrileña de los 80; arte geométrico; grabados, fotografía... y ahora “lenguajes de papel”... Se presentó en primer lugar en Zaragoza, su ciudad natal, en la sede de IberCaja. Después de la mano de su conservador, Alfonso de la Torre, ha ido itinerando parcialmente por diversas ciudades españolas.

Pilar Citoler es hoy presidenta del patronato del Museo Nacional centro de Arte Reina Sofía.

Fotografóas de Honoré Daumier

Honoré Daumier.Fundación Banco Santander

Honoré Daumier Fundación Banco Santander

Honoré Daumier
Fundación Banco Santander
Sala de Arte de la Ciudad Financiera de Boadilla
Del 21 de octubre al 11 de enero de 2009

Comisaria: Gloria Moure

por
Julia Sáez-Angulo

Se trata de la primera exposición retrospectiva de este artista francés en España para conmemorar su bicentenario. Más de un centenar de obras entre óleos, dibujos y litografías inéditas en una muestra que acoge las piezas de la Colección Armand Hammer, sita en Los Ángeles (U.S.A.).

Algunas críticas de Daumier que se exponen hoy en Madrid serían del todo impensables actualmente en nuestra sociedad y país. Daumier fue un artista muy valiente, el primero que utilizó los medios informativos para difundir sus sátiras políticas. Muchos de sus dibujos y grabados se publicaron en Le Charivari. Él sabía que el dinero era el cetro de todo y, como elocuencia de que todo lo fagocita el vil metal, su obra se expone hoy en la espléndida ciudad financiera del BBVA.

Honoré Daumier fue el gran caricaturista francés del XIX, con grandes dotes de dibujante e ilustrador; él supo fustigar como nadie los abusos de la realeza, del poder político, de la justicia… Su arte político se evidencia al utilizar la sátira en favor del ciudadano, del ser humano, en definitiva. Mereció la sanción de la cárcel, hecho que se produjo al publicar su estampa “Gargantúa”, personaje de Rabelais, con la figura del rey Luis Felipe de Orleans, “el rey pera”, ya que siempre le dibujó una cara con grotesca en forma de pera y utilizó el dibujo de la misma fruta para ridiculizar o censurar a la monarquía.

La audacia de Daumier para denunciar la justicia, sobre todo el mundo de los abogados y jueces, no tiene parangón. Sitúa este mundo en el de la teatralidad del autobombo, en el abuso de sus decisiones y en los gestos de soberbia. El autor francés utiliza el grabado como gran difusor del arte y, a la vista de lo expuesto, ciertamente es más dibujante e ilustrador que pintor.

Daumier abordó el personaje del espectador, el ciudadano que mira y contempla el arte y lo que sucede a su alrededor. El artista fue amigo de Baudelaire, Víctor Hugo, Delacroix, Degas… Defendió siempre su criterio, su obra, sin importarle si tenía o no para comer. Su defensa de la libertad fue máxima y llevada al límite.

Dibujó a Don Quijote como el hombre de la utopía y en cierto modo, se identificaba con él. Le interesaban mucho los prototipos. Curiosamente la comisaria de la exposición ha prescindido de esta serie para no identificarlo como un simple ilustrador, faceta que sin duda no le falta.

El artista francés influyó notablemente en Solana y en Picasso, seguramente también seguramente en Castelao. Todos los tiempos son buenos para que un artista ponga de relieve lo que no funciona en el poder y en la sociedad. El hombre es un ser de excesos y le va bien que el arte los refleje en sus diversas manifestaciones. El arte siempre es político aunque no lo haga de manera evidente.

Abanicos del Marqués de Colomina

Abanicos del Marqués de Colomina

Abanicos del Marqués de Colomina en el Museo González Martí de Valencia

por Julia Sáez-Angulo

Después de Galicia, la colección El abanico español. La colección del Marqués de Colomina se presenta enriquecida con nuevas piezas en el Museo de Cerámica González Martí en el palacio de Dos Aguas de Valencia, ciudad donde reside la coleccionista, heredera directa de la familia del primer marqués de Colomina, único título que el rey Amadeo de Saboya otorgó en 1872, en la región levantina, precisamente al gran impulsor de la industria del abanico. La muestra, que permanecerá abierta hasta el 11 de enero de 2009, ha sido comisariada por Carmen Rodrigo y patrocinada por CaixaGalicia. Fue inaugurada por el director de la institución don Jaume Coll. En la inauguración, además de la familia del marqués, estuvieron artistas como Vicente Espinoso, premio Nacional de Cerámica; el escultor Paco Sáinz, José Diesco, Pilar Caropio y Silvestre o la dibujante María Montes.

El citado museo valenciano cuenta en sus fondos con una buena colección de abanicos –numerosos de la firma de Colomina-, por lo que era el marco idóneo para exponer el centenar de piezas de la muestra, entre las que se encuentra una decena procedente del Palacio Real en Madrid, que también tiene en su haber hermosas piezas de la casa valenciana. Los abanicos están fechados entre 1840 y 1875, periodo de actividad del marqués.

La fabricación de abanicos se consolidó en el siglo XIX en España, después de que en Francia se agotara la moda en los años 20 de la Belle Époque. En la actualidad los abanicos españoles siguen utilizándose como complemento utilitario y estético lo que hace que su fabricación siga viva. Varias ciudades andaluzas como Cádiz y Sevilla, además de Madrid y Barcelona, fabricaron bellos abanicos, pero Valencia ganó la reputación por su buen saber hacer. Don José Colomina y Arquer (1809 – 1875) se estableció en 1840 como fabricante de abanicos.

La exposición en el palacio del Marqués de Dos Aguas incluye, como contrapunto, ejemplares de otros fabricantes de los siglos XVIII y XIX, para lustrar los antecedentes y el contexto histórico en el que se inició la actividad. Los abanicos del marqués de Colomina se caracterizan por plasmar el estilo propio de la reina Isabel II y de la regente María Cristina de Habsburgo y Lorena. Calidad de maderas para las varillas y pintura hecha a mano para los países del abanico hacen subir el listón de esta artesanía para convertirse en objeto valioso de ornamentación, una joya artística.

Jaume Coll explica que el abanico tiene una larga vinculación con la institución museística “empezando por la declarada afición hacia este objeto de Amalia Cuñat y de su marido y fundador de nuestro Museo, Manuel González Martí. Él, hombre inquieto y con plena dedicación al arte desde su juventud, plasmo en países de abanico sus caricaturas firmadas con el pseudónimo Folchi, o los jocosos versos que llamó “dotoreríes de l´horta”. Muchos años más tarde, González Martí quiso rendir homenaje a la afición de su esposa creando una sala del “Tocador de lujo” del palacio de Dos Aguas al ser instalado allí el Museo Nacional de Cerámica. Posteriormente otros abanicos se mostraron en la sala del “Museo del Vestido”, que ocupó la sala de la Biblioteca del antiguo palacio marquesal”. El museo valenciano se ha enriquecido últimamente con donaciones de Josefa María Matoses, Jordi Martí, Daniel Puchades y otros ingresos por compra.
Figuras femeninas
La comisaria de la exposición, Carmen Rodrigo, recuerda los artistas que en su día pintaron bellos ejemplares como Francisco Povo Peiró (1880 – 1960) que se dedicaba a la pintura de abanicos desde 1915 -según señalaba José Francés-, junto con Luís García Falgás, Pascual Capuz y Antonio Esteve. Rodrigo menciona los distintos temas que abordan los abanicos y pericones (ejemplares de gran tamaño) y cita “el novedoso en Valencia fue el que aplicó la técnica cinematográfica en la decoración de la hoja de tela, que –patentada por Talbot y utilizada en 1856 por el fotógrafo valenciano Antonio García, suegro de Sorolla- se divulga hacia 1916 y logra un interesante efecto en grisalla, como Mujer regando y Joven con caballo. Ambos representan una figura femenina.”

“El tema revival, siempre presente en el abanico valenciano, está representado por dos abanicos: el primero con la célebre Rendición de Granada –copia del cuadro de Padilla- y el segundo con el Retrato de la duquesa de Montpesier, copia del retrato pintado por Winterhalter en el palacio de Versalles”, explica la comisaria. “Abundan en la colección los abanicos de tema galante y bucólico-pastoril tan apreciados en Valencia”, añade. Algunos son copias de originales de los artistas franceses como Watteau, Boucher o Fragonard.

El tema bíblico o religioso se incluye en esta exposición con “temas como Moisés en la roca –parecido al grabado de Esteve, inspirado en el cuadro de Murillo- y Escenas del Antiguo Testamento no identificables”, señala Rodrigo. “ Los temas infantiles y humorísticos, tan frecuentes a principios de siglo, se exponen en Trío juerguista, Ciego y músico, Trío de niños en azul y Juego de toros. Los asuntos son originales y están bien tratados, con varillajes sencillos de madera y países de tela de algodón. Alguno pudiera estar pintado por Povo, famoso ilustrador valenciano del primer tercio del siglo XX, pues sabemos que pintó abanicos infantiles”. La exposición presenta igualmente abanicos de recuerdo para turistas.

Abanico de corona

La comisaria resalta algunos tipos curiosos de abanico valenciano “el llamado de corona porque en el reverso, los extremos de las varillas levan como remate una corona de nácar aplicada encima del país como el ejemplar Lirios y cisnes, con magnífico varillaje de concha negra de Tahití. Otra variedad valenciana es la del abanico varifuera representado en Flores, con todas las varillas caladas y montadas por delante del país y, por último, el varillaje de sultanas en el que dos o más varillas, por lo general de forma ondulada, se montan encima del país como el abanico Cupido, de encaje y gasa pintada.

Para Carmen Rodrigo la colección Colomina, de los siglos XIX y XX es un valioso conjunto que muestra “las características de los fabricantes valencianos, por lo que sirve para adquirir la certeza del estilo que se realizaba en Valencia por aquellas fechas. Por una parte se seguían las directrices de las ferias internacionales de Londres, París, etc y de los grandes abaniqueros europeos Duvelleroy y Alexandre, y por otra, la demanda el mercado español e hispanoamericano que requería unos abanicos más recargados y ricos en sus adornos sobre todo en los varillajes”.

La exposición muestra varios abanicos de Patrimonio Nacional que pertenecieron a la realeza y el catálogo muestra solemnes retratos de reinas que lucen abanicos como Isabel II, María Cristina de Habsburgo y la reina Victoria Egenia. Uno de los ejemplares expuestos es de la reina Sofía para eventos veraniegos informales, titulado Claveles amarillos, decorado a base de un ramillete pintado sobre tafetán de seda blanca, con gran realismo y soltura. La montura es de concha lisa que realza el elegante conjunto.

Helene Alexander fundadora y directora del Fan Museum de Greenwich, el gran museo de abanicos en Londres, escribe en el catálogo de la exposición que “los últimos años del siglo XIX serán recordados esencialmente por las bellas composiciones que firmaron los pintores y artistas como Henneguy y Bastard, que fabricaban montures, que son obras de arte por derecho propio”.

El abanico sigue siendo un complemento utilizado en España y eso da lugar a creaciones singulares de diseñadores de moda o pintores como Charo Marín, Manuel Oyonarte, Vives Fierro, Ana Queral, Andrés Puig y otros. El Museo de Arte Contemporáneo de Requena (Valencia) llevó a cabo recientemente una muestra de pericones pintados por artistas latinoamericanos. La pintora Mayte Spínola también convocó un festival de abanicos históricos y actuales en el que se dieron cita numerosos artistas. El duque de Lugo ha sido uno de los personajes que han dinamizado la moda del abanico masculino, de menor tam

Obras de Inés Medina

Exposición de Inés Medina

Galería Marita Segovia. Madrid. Octubre, 2008
Treetops Chamber Music Society. Connecticut. U.S.A. Octubre, 2008

por
Julia Sáez-Angulo
Es una de nuestras artistas más singulares del panorama español. Residente en Nueva York desde hace una década, la obra de Inés Medina (Cáceres, 1950), se ve con frecuencia en el País Vasco, donde ha vivido hasta hace diez años. Su trabajo partió de la geometría y se ha ido adentrando en el concepto del cuerpo y el ser humano o de la música, a base de una rigurosa indagación formal y cromática.

Su instalación actual en la Treetops Chamber Music Society presenta obra en diversos formatos de la serie 16 Who I Also Am, y construye una escala de notas de color en combinación con la música de una mujer, Clara Schumann..

Inés Medina se ha formado en el campo artístico desde muy joven en Bilbao y ha llevado a cabo recientemente una exposición en la Fundación BBK bajo el título “El concepto de la división plástica, reconstructor de la absorción de la carencia. Método analítico experimental, perceptor de la Unificación del Ser”.

Para el 2009, Medina prepara dos exposiciones en Euskadi y Madrid con su obra “Burnt dolls – Muñecas quemadas”, que está subvencionado por C. – Makunde. The Unified Feminity, es una recopilación y explicación de todas y cada una de las 18 series del proceso creativo de unificación personal. “El cuerpo perceptor”, constituye los principios del proyecto en el que se encuentra inmersa.

1914 La Vanguardia y la Gran Guerra.

1914 La Vanguardia y la Gran Guerra.

Museo Thyssen – Bornemisza/ Fundación Caja. Madrid
Del 7 de octubre de 2008 al 11 de enero de 2009

.Comisario: Javier Arnaldo

por Julia Sáez-Angulo

La llamada Gran Guerra europea (1914 – 1919) fue de una crueldad extrema. Las trincheras y máscaras de gas eran elementos clave del paisaje bélico de unos hombres que quedaron mutilados para ser escena habitual en las calles de las ciudades. La visión de la guerra y la posguerra por estos artistas es el tema que acogen dos exposiciones complementarias en el Museo Thyssen – Bornemisza y la Fundación Caja Madrid. Un total de 68 autores encuadrados en las principales corrientes del arte nuevo que nació con las vanguardias de la primera década de Europa. Un proyecto científico de gran interés sobre una guerra que destruyó una civilización y trajo después otra nueva guerra. La barbarie latía bajo la aparente cultura del viejo continente. Una gran Guerra que no fue otra cosa que la primera guerra civil entre europeos en el siglo XX.

La muestra se divide en ocho apartados que van siguiendo cronológica y plásticamente el desarrollo de la visión y creatividad de los artistas: El oscurecimiento del mundo; La segunda visión; Últimos días de la humanidad; La vanguardia a caballo; Canción de guerra; Vórtice destructor; Carga de profundidad; Guerra de las formas. Una estética de la desaparición; Apocalipsis de nuestro tiempo; Artista y soldado; Cubismo en las trincheras; El estigma de la condenación y “C´est la guerre”.

Ente los artistas presentes se encuentran nombres como Erns Ludwig Kirchner; Georges Groz; Félix Valalloton; Wilhelm Lembruck; Mack Beckmann, Gino Severini; Umberto Boccioni; Ludwig Meidner o Giacomo Balla. Ciertamente los artistas siguen el pulso de su circunstancia y plasman las vivencias con lenguajes propios, con títulos que reflejan el momento como “El caído” (1915 – 1916), una escultura de Lehmbruch; “La ducha de los soldados” (1915) de Kirchner, hoy en el Solomon R. Guggenheim; Verdún (1917) de Vallotton; “Paisaje apocalíptico” (1913) de Meidner o “Manifestación patriótica” de Balla.

El drama de la Gran Guerra se deja sentir en la afirmación de Picasso al conocer la muerte de su amigo Apollinaire: “Después de todo, el cubismo sólo era una gramática de las formas”. Las vanguardias artísticas no habían servido para salvar a los hombres ni ver su fraternidad. Imágenes antibelicistas; denuncia de la guerra… El nacionalismo había sido un gran desencadenante de la Gran Guerra. En el corazón de todo hombre hay un bárbaro.

El cartel de la exposición es significativo: Max Beckann en un “Autorretrato como enfermero”. El catálogo cuenta con un texto magnífico del comisario Javier Arnaldo. La Gran Guerra hizo conscientes a los europeos de que su cultura era mortal y que sus destinos estaban vinculados entre sí.

Rembrandt, Pintor de Historias

Autoretrato de Rembrandt

Rembrandt, Pintor de Historias

Museo del Prado. Comisario: Alejandro Vergara
Del 15 de octubre del 2008 al 6 de enero de 2009

por Julia Sáez-Angulo

Dado que el Museo del Prado no tiene mas que un solo Rembrandt, “Artemisa”, es una ocasión interesante contemplar esta exposición de 40 obras en las que el pintor se manifiesta narrador de los pasajes de la Biblia o de la mitología grecolatina. La muestra comienza con un autorretrato de juventud, en el que el artista se reviste de traje oriental de Rey Mago y termina con un autorretrato de viejo, en el que Rembrandt se pone en el papel de Zeuxis, el pintor griego que murió de risa al representar a una vieja avinagrada. Un guiño humorístico a su propia vejez. “Rembrandt completa al Museo del Prado y el Prado ennoblece a Rembrandt”, dijo, con frase pomposa, Miguel Zugaza, director de la primera pinacoteca nacional, en la presentación de la muestra.

Alejandro, Vergara, jefe de conservación de la Pintura Flamenca y Escuelas del Norte (hasta 1700) del Museo del Prado, es el comisario de la muestra a la que califica de monográfica y ambiciosa al sumar 40 obras, 1 del propio Museo, 5 estampas y 6 cuadros de nuestra primera pinacoteca que dialogan en tema o cromatismo con los expuestos. Tiziano, Rubens, Veronese, Ribera y Velázquez son los artistas seleccionados para ese contrapunto. Todos ellos representan modelos artísticos frente a los que reaccionó y se inspiró el autor.

Rembrandt soñó con ser Rubens y lo emula hasta dar su propia talla y lenguaje. No tuvo encargos de corte como aquel, sino que fue un artista de mercado y profesor de pintores importantes. Nuestra “Artemisa” perteneció al marqués de la Ensenada y el cuadro fue confiscado por Carlos III y más adelante llegó al Prado.

Rendbrandt (1606 – 1669) es la figura cumbre de la pintura holandesa. Su cuadro “La noche de Ronda” es una de sus grandes obras, un cuadro que no viaja, que no se solicita entre museos que se manejan por la convención de que “las grandes obras no se mueven de su sede”. Además este cuadro no entrabas en la tesis propuesta por la exposición. Sí se echa de menos “El hijo pródigo” por ser un cuadro de bella factura, cuyo tema se encontraría entre estas historias narradas, aunque es uno de los cuadros del que se discute la autoria “aunque yo sí creo en ella”, señala el comisario Vergara.

No olvidemos que hay más de 300 obras cuya atribución a Renbrandt se discute entre los diversos expertos y, a diferencia sobre lo que ocurre con las obras de Goya, las contradicciones son enormes.

El dramatismo de las expresiones de los personajes de Rembrandt es asombroso. Sabe manejar como pocos mas inmensas de personajes. En la exposición se podrían destacar el Moisés, de aspecto terrible a lo Miguel Ángel; el Judas arrepentido del cuadro “Judas devolviendo las 30 monedas de plata”; San Pedro en prisión”; “El banquete de Baltasar” con las inscripciones en arameo de “Pesado, medido y contado”; “El banquete nupcial de Sansón” mostrando de espaldas toda su cabellera; “El entierro de Cristo” con un rostro macilento; “San Bartolomé”, con una ferocidad terrible en sus verdugos y él con una gran expresión de dolor...
Pese a que el protestantismo no permitía las imágenes en sus iglesias, sí las toleraba en oratorios privados, lo que facilitó al pintor holandés llevar a cabo estas hermosas piezas.

Exposición de Lynda Haldane

Lynda Haldane:

Lynda Haldane: Del Metro, de Abogados y Oda a Walt Whitman Fundación Caja Castilla –La Mancha. Cuenca. Septiembre 2008

Lynda Haldane:

Lynda Haldane: Del Metro, de Abogados y Oda a Walt Whitman Fundación Caja Castilla –La Mancha. Cuenca. Septiembre 2008

Del Metro, de Abogados y Oda a Walt Whitman
Fundación Caja Castilla –La Mancha. Cuenca. Septiembre 2008

por Julia Sáez-Angulo

La escuela británica de pintura más reciente se sostiene en una figuración fuerte, intensa, cargada de intención. Ahí están los maestros, cabeza de fila, como Francis Bacon, Lucien Freud o Paula Rego (nacida en Portugal pero formada en Inglaterra) que han dado carta de naturaleza a una pintura que representa la figura humana de modo valiente y sin paliativos preciosistas. Una visión del hombre no ciertamente optimista, sino de una realidad palpable y, a veces, virulenta. Curiosamente esta pintura tan rotunda, clara y honesta en el discurso pretendido por la autoría del artista, ha sido acogida con tal respeto en el circuito del arte, que incluso la ha llevado a la cima de su cotización internacional. Lucien Freud, con unos retratos de gran dureza, ha conseguido batir el record de artista vivo más cotizado en las subastas, de la misma manera que la figuración realista de Antonio López ha logrado igualmente la cima de cotización en el mercado de España. La figuración ha desplazado, al menos por un tiempo, a otros lenguajes, en lo que a máximos se refiere.

Lynda Haldane, nacida en Londres y residente entre España y Escocia, estudió Bellas Artes en Valencia, pero su mirada pictórica se ha nutrido en buena medida de la tradición pictórica reciente de su país y de las visiones urbanas de Londres, ciudad a la que viaja periódicamente. Las escenas urbanas de la capital británica le han motivado su psique y sus retinas para los temas de esta exposición bajo el título de Poesía y Realidad.

Dos series y una coda se presentan en esta muestra: El Metro y La Ley/Los Abogados, además de un avance de la serie en la que está trabajando actualmente: Poeta en Nueva York, sobre el célebre libro del escritor Federico García Lorca.

El Metro

Pablo Picasso confesaba que no le interesaba la abstracción –apenas si la practicó- porque prefería la pintura con drama. Pintura más bien autobiográfica si seguimos el pulso de la representación plástica del malagueño. Lynda Haldane ha optado con libertad por la misma idea de captar la presencia humana en sus avatares, no de manera narrativa sino de forma sincopada y sugerente. La mayoría de sus personajes representados están de espaldas o apenas si distinguimos su rostro. Parecen gente anónima, hombres y mujeres sin atributos, según el clarificador título del escritor austriaco Robert Mussil. “El hombre que camina” tituló Giacometti una de sus esculturas más conocidas; un ciudadano que marcha con piernas alargadas, sin saber muy bien hacia donde.

Las figuras humanas reflejadas en la pintura de Haldane se sumergen en el “tubo” subterráneo que les deposita cada día en el trabajo o castigo iterativo de Sísifo, al repetir la escena cotidiana de una vida aparentemente monótona y sin objetivos. Sólo la pareja de enamorados que se besan en un andén da resquicio a la esperanza. Figuras grisáceas o negras, en contraste con el color que aporta la publicidad de los carteles de anuncios que cuelgan en las paredes del Underground. Hombres, mujeres o niños ensimismados en su cansancio o en sus pensamientos; solos, aislados en medio de los otros. Los cuadros traen vagamente a la memoria las escenas del miserabilismo noucentista o de la época azul de Picasso, principalmente el que representa tres figuras de hombre, mujer y niño, que bien podría ser una familia.
Llama la atención el gran sentido espacial que la pintora logra en sus cuadros para ofrecer la arquitectura abovedada del Metropolitano, -el tube inglés que en su CD-Rom presenta las estaciones de Wetsminster, Russel Square o Chelsea. Espléndidos son los cuadros en los que Haldane ofrece los espacios vacíos –con ausencia de figuras-, obras casi metafísicas al más puro estilo de Chirico. En este sentido, se representa una gran sala o vestíbulo y, el del túnel futurista, que el supuesto e invisible maquinista del convoy va devorando la velocidad con la mirada, cuadro en el que se aprecia la celeridad que la pintora ha sabido insuflar con su pincelada certera.
Las palabras y los números están presentes en algunos cuadros dotándolos de referencias reales y poéticas al mismo tiempo, al referirse a los nombres de las estaciones, las direcciones de los trenes o la salida de los viandantes. El letrismo que se introdujo en el arte pop y del que Haldane ha tomado ciertos acentos.

La Ley... los Abogados

No lejos de Westminster está el mundo jurídico de los tribunales, donde el Derecho sajón nace y se imparte desde la costumbre más que desde los códigos al modo napoleónico o latino. Lynda Haldane ha querido representar en su pintura las figuras de sus abogados y jueces revestidos de solemnes togas, blancas pelucas empolvadas y puñetas de lujosas puntillas. Estos cuadros parecen el anverso de las figuras representadas en la serie de El Metro. Ahora los personajes pareces más solemnes, seguros y pagados de sí mismos; caminan erguidos y autosuficientes aunque también lo hagan en ocasiones de espaldas o cuelgan mayestáticos en un retrato. Los abogados conversan y juegan en las escalinatas, tocan el piano, bailan en la biblioteca... La semántica inglesa se cuela en el lenguaje. A load of bananas, se dice para expresar lo que son tonterías. Algunos de los lienzos de esta serie incluyen un racimo de plátanos, queriendo aludir a la conversación intrascendente que llevan a cabo los profesionales de la justicia, pese al empaque con que la envuelven. Hay humor e ironía en esta pintura que evoca las críticas satíricas o caricaturescas del francés Honoré Daumier al mundo de la Justicia, después de haber trabajado en ella.

Poeta en Nueva York

Lynda Haldane ha leído despaciosamente el hermoso poemario surrealista que escribió el poeta granadino de Fuentevaqueros y lo ha tomado como pretexto evocador para su pintura. No ha tratado en momento alguno de ilustrarlo sino de interpretar el sentido de su lectura personal. Poeta en Nueva York fue el libro con el que García Lorca quiso desquitarse del reconocimiento y éxito popular del Romancero Gitano. Rafael Alberti, poeta igualmente de la Generación del 27, le advirtió del peligro de insistir en el tema costumbrista de lo andaluz y los gitanos. Lorca reaccionó con un poemario espléndido que le motivó la ciudad norteamericana de los rascacielos, llena de sugerencias, contrastes y futuro.

La “Oda a Walt Whitman” le ha interesado de modo especial a la pintora y la refleja en un cuadro resuelto en blancos, con un personaje al que apenas se divisa el rostro de un negro. La obra refleja un hálito de misterio y de pathos. ¡Ay, Harlem, disfrazada!/ ¡Hay, Harlem, amenazada por un gentío de trajes sin cabeza!/ Me llega tu rumor,/ me llega tu rumor atravesando troncos y ascensores,/ a través de láminas grises,..., escribe García Lorga en el citado poemario.

En la misma serie, dos representaciones de adolescentes -siempre náufragos en la vida-, una, en el interior de una habitación y, la otra, en el exterior de la ciudad. Ambas participan de esa aura de melancolía que la pintora sabe plasmar en su arte. Y tú, bello Walt Whitman, duermes a orillas del Hudson! Con la barba hacia el polo y las manos abiertas, escribe el poeta.
Ha sido generoso por parte de Haldane ofrecer en esta exposición sus primeros vagidos de lo que será su próxima serie pictórica, a través de tres piezas.

Recordemos que, por encima de todas las referencias humanas, sociales y poéticas, los cuadros de Lynda Haldane son pintura/pintura. La artista británico/española ha optado por el arte del pigmento, concretamente el óleo sobre lienzo, como materiales y soportes poderosos y seculares, que harán perdurar las piezas de sus manos, frente a otros pigmentos más frágiles, coyunturales o en experimentación. Arthur C. Danto, filósofo, teórico y crítico de arte, autor de Muerte del arte no acertó en sus profecías. Ni el arte, ni la pintura, ni el óleo, ni Dios ha muerto, como osadamente aventuró a finales de los 80. Al contrario, el arte se enriquece con nuevos lenguajes, salidas, soportes y materiales, sin perder un ápice de los abiertos por la tradición. La pintura no sólo goza de buena salud sino que prospera con éxito entre los nuevos coleccionistas.

Lynda Haldane ha sabido brindarnos en esta exposición, con pinceladas constructivas, una pintura sólida, bien hecha y compactada, coherente y sabia en sus composiciones, en su dibujo de las figuras y los espacios; en su rico cromatismo de luces y sobras; en su poética evocadora de realidades duras o mundos poéticos. No en balde la exposición sostiene el título de Poesía y Realidad, al dotar de matices poéticos unas visiones retinianas de los hombres que viven en las ciudades.

Fibras 08. Arte textil Contemporáneo

Fibras 08. Arte textil Contemporáneo

Exposición en el Museo del Traje
Madrid. Septiembre-Octubre 2008

por Julia Sáez-Angulo

En el Museo del Traje se presenta una singular exposición bajo el título de “Fibras” en la que una serie de artistas llevan a cabo una obra artística tomando la fibra vegetal textil o mimbre como material de trabajo. La selección de las dieciséis participantes ha sido rigurosa, exigente. Sus nombres están acuñados en el arte textil: Pilar Tobón (Colombia); Paulina Ortiz (Costa Rica); Laura Ferrando (Argentina); Silke (Austria); Yosi Anaya (México); Sugane Hara (Japón); Flora Sutton (Argentina); Natalia Parejo (España); María Ortega (España); María Muñoz (España); Consuelo Vinchira (España); Amelia Jiménez (España); Kae Newcomb (USA); Cristina Almodóvar (España) y Cristina Bustos (España).
Entre los trabajos destacan”Ciudad Imaginada” de Consuelo Vinchira, una instalación singular de patrones de cartón en el suelo; “La creación de la humanidad” de Silke en seda natural; “Dos ríos” de la mexicana Yosi Anaya, en seda, mate y henequén, y la pieza “I.N.R.I.” de laura Ferrando, en lana y seda-

Quizás convenga recordar que en las testamentarías nobles o reales del Medioevo o del Renacimiento, los tapices o alfombras, en suma, el arte textil, era mucho más valorado que el arte del pigmento al óleo, es decir la pintura. Su presencia dúctil y cálida resultaba hermosa en medio de la dureza de los muros de piedra. Su presencia hacía la vida más habitable, porque los materiales textiles envolvían y abrigaban la mirada de los hombres. Cuando en su Estética Relacional Bourriaud se cuestiona sobre la posibilidad de habitar un cuadro, viene a la memoria la realidad estética y sociológica de un arte textil que en el pasado tuvo una preeminencia que hoy trata de recuperar. No tenemos mas que ver cómo muchos edificios de hormigón en la arquitectura moderna o las restauraciones de antiguos edificios recurren de nuevo al arte textil para alhajarse con unos materiales que abriguen la mirada y el espíritu de los espectadores. Los ejemplos son muchos, pero sólo voy a citar el contemplado recientemente en el soberbio palacio de Carlos I el Cruel en Torrijos de Toledo, donde unos bellos gallardetes contemporáneos suavizan la dura presencia de la cúpula de acero y cristal del patio cubierto. El salón de plenos del mismo monumento histórico-artistico se orna igualmente de un espléndido repostero.
Arte Textil de Ani y Josef Albers
El arte textil cobra cada día más fuerza y predicamento en el panorama de las artes plásticas contemporáneas. Algunos nombres de las vanguardias, curiosamente mujeres, ya trabajaron con materiales textiles en sus obras como Sonia Delaunay, que llegó a abrir boutique con sus diseños en Madrid, y sobre todo la gran Anni Albers, que, junto a su esposo Josef Albers, -ambos miembros de la Bauhaus-, huyó a los Estados Unidos e Hispanoamérica. El matrimonio Albers viajó por diversos países de América Latina y se deslumbró con la composición y el color de los textiles indígenas, principalmente de México y Perú. Su influencia no se hizo esperar y Anni Albers creó sus “tejidos pictóricos”, libres y contundentes ante el asombro de todos. El arte precolombino fecundó con fuerza sus creaciones artísticas, ligadas con fuerza al diseño, de la misma manera que el arte negro-africano fecundó el arte blanco-europeo del cubismo. El arte textil de Anni Albers lo vimos expuesto en el Museo Reina Sofía de Madrid en 2007.

El arte textil ha ido cobrando carta de naturaleza en el circuito comercial de las galerías y ferias de arte de nuestros días. Lo hace bajo distintos conceptos y presupuestos porque su génesis es muy rica y sus lenguajes muy variados. Las bienales internacionales de Arte y Diseño Textil se suceden con constancia y éxito en una convocatoria amplia de artistas que cultivan este campo, procedentes de Occidente y Oriente. La creatividad con materiales textiles se hace cada vez más profunda, imaginativa e insólita. Organizaciones como la Women Textil Art (WTA), European Textil Net (ETN) o la Red Textil Iberoamericana(RTI) o el Museo de Arte Textil en Washington adquieren cada día mayor autoridad y fuerza artística. Los nombres de prestigio se van sucediendo, entre ellos el de la colombiana Olga de Amaral -gran dama del arte textil-, cuyas Estelas doradas llenaron de asombro a los visitantes en su reciente exposición en la madrileña Casa de Vacas en el parque del Retiro. Olga de Amaral ha dado nombre a un premio de prestigio en este campo.
Nombres consagrados en España
En España hay acuñados nombres señeros del arte textil: María Aurelia Muñoz; Asunción Raventós; Susy Gómez; Marina Núñez, Elena del Rivero, Ana de Matos, Sandra Gamarra, Sacri Moral; Lola San Martino, la Ribot… Concha Mayordomo y Helène Picard han expuesto su trabajo en el Museo del Traje. Todas ellas trascienden con sus obras la mera artesanía o repetición de modelos para llevar a cabo obras únicas o performances, obras de arte, con todo lo que el concepto implica a la hora de presencia, comunicación y lenguajes. Hay otros nombres afamados como Ileana Álvarez, Grisina Medina, Mary Ruth Smith, Lola de Dios…
Riqueza de lenguajes
Son en su mayoría mujeres -aunque cada vez hay más hombres como el gran Roberto Capucci-, que al igual que sucede con la cerámica o la cuerda de pita, toman un material de intimidad artesanal para darle una vuelta de tuerca y lograr en ella, que los materiales logren el do de pecho del arte, la condensación poética suma, la pieza rotunda que eleve la materia al concepto de lo sublime o/y lo bello.

En medio de este rico panorama se inscribe la exposición Fibras 08. Arte Textil Contemporáneo, que alberga el Museo del Traje en Madrid. Se ha querido, con buen criterio, un encuentro de artistas relevantes a nivel internacional para crear un intercambio de propuestas y lenguajes. Con esta muestra, los visitantes van conocer mejor la creatividad visual y táctil con los tejidos, así como el vínculo indiscutible del arte textil contemporáneo con el del pasado. Se trata de un evento previo al V Encuentro Internacional de Arte Textil y Diseño que se celebrará en Argentina en 2009, organizado por la W.T.A, que ha celebrado sus anteriores bienales en Miami, Venezuela y Costa Rica.

Como en la fábula clásica greco-latina de Aracné, las dieciséis artistas que exponen en “Fibras” desafían a las diosas con su trabajo plástico, sus materiales textiles trascendidos a la obra de arte, su creatividad renovada, su hálito poético, su capacidad evocadora o sugerente de admiración y asombro… En las piezas que han presentado hay arte, comunicación, lenguajes… Obras de arte nuevas y ex profeso para el Museo del Traje, que ha hecho del mundo textil su razón de ser y ha logrado atraer la mirada hacia unos materiales y modos de hacer que logran –por la manipulación del autor- la metamorfosis del arte.

ANTONIO BERNI, HISTORIAS DE JUANITO Y RAMONA

La Malabarista, de antonio Berni

ANTONIO BERNI, HISTORIAS DE JUANITO Y RAMONA

La malabarista, de Antonio Berni

por
Julia Sáez-Angulo

Antonio Berni (1905 – 1981) fue el primer artista que pintó cuadros surrealistas en América Latina, después de haber pasado por Madrid y París en su formación artística. Su figura, respetada y valorada en Argentina y países del cono sur, cuenta con numerosas obras en diversos museos como el de Bellas Artes o el MALBA de Buenos Aires. Su reciente retrospectiva en la ciudad bonaerense fue muy celebrada por la crítica internacional. Su obra fue seleccionada para exponerla en el pabellón argentino de la Expo Zaragoza 2008. Ahora podemos ver sus grandes xilografías y xilocollages en la Galería Annta de Madrid, obra con la que mereció el premio de grabado y dibujo en la Bienal de Venecia de 1962.

La serie xilográfica de sesenta obras llevadas a cabo en Nueva York en 1976 cuenta la historia de Juanito Laguna y Ramona Montiel, dos personajes marginados del imaginario social que tuvieron una gran acogida. Juanito es un niño melancólico o travieso; Ramona, una mujer que padece la vida y se sueña de mil maneras ante la existencia. “La magia de la vida cotidiana” fue el título de su exposición en la Galería Bonino de Nueva York en los 70. La maestría del dibujo en las xilografías es evidente. José Antonio Berni, su hijo, subraya el carácter irónico con acentos voluntarios de iconos kitch, que se muestran en los xilocollages a base de masa pétrea que permite singulares relieves en las piezas a modos de gofrados sólidos.

Nuevas Salas de Exposiciones MAPFRE

Las bailarinas, de Degas

Nuevas Salas de Exposiciones MAPFRE

Las bailarinas, de Degas

Paseo de Recoletos, 23. Madrid

por Julia Sáez-Angulo

Tres Exposiciones: Degas. El Proceso de la Creación.Del 14 de octubre de 2008 al 6 de enero de 2009Entre dos siglos. España 1900Del 14 de Octubre de 2008 al 6 de enero de 2009Nicholas Nixon. Las Hermanas Brown.Del 14 de octubre de 2008 al 6 de enero de 2009

En el denominado por algunos Kilómetro Ilustrado de Madrid, se han situado las nuevas salas de exposiciones de la Fundación MAPFRE. El un edificio es un palacio construido entre 1881 y 1884 por el arquitecto Agustín Ortiz de Villanos para la duquesa de Medina de las Torres. Mil metros cuadrados será la superficie ganada para exponer arte y, de entrada, comienza con tres grandes exposiciones, lo que dotará a la Fundación casi el carácter de un museo. La antigua Sala Azca de la Fundación MAPFRE continuará para mostrar fotografía. El edificio contará con salón de actos y librería. Todo ello fue presentado por el presidente del Instituto de Cultura, Alberto Manzano Martos y su director general, Pablo Jiménez Burillo.

Exposición Degas.- Realizada en colaboración con el Musée d´Orsay de París y del MASP de Sao Paulo, la muestra presenta 73 esculturas del artista, paradigma del arte moderno, junto a 6 óleos, 13 pasteles, 14 dibujos, 13 grabados y 3 fotografías. Pese a su fragilidad, por primera vez han salido los pasteles de Degas del citado museo francés, lo que constituye una ocasión única para verlos en Madrid.

La obra de Degas quiere mostrar el dinamicismo de la danza, el movimiento rítmico de las jóvenes bailarinas de ballet con tutús a las que mira y estudia con la profusión de un voyeur. Dibujo, línea, volumen... El cuerpo humano femenino le fascina y lo repite hasta la saciedad. La escultura emula la realidad, es tangible y toca los cuatro puntos cardinales. No así la pintura, más ilusionística, que le hacía decir: “Un cuadro es una obra artificial, fuera de la naturaleza, y exige tanta astucia como la perpetración de un crimen”.

Muestra interesante, repetitiva, espléndidamente monótona, casi para expertos, pero gozosa también para el gran público. Los ensayos de ballet Le foyer de la danse de lÓpera de la rue Le Pelletier son motivo continuado de representación del artista. Estudia la anatomía femenina al tiempo que sus poses casi imposibles para mantener el equilibrio y la armonía. Miraba a la “hembra” con atenta crueldad al decir de Huysmans, con un “odio paciente”.

Entre Dos Siglos. España 1900.- Casi un centenar de obras de los artistas más significativos del panorama español de fin de siglo –período en el que parece haberse especializado la Fundación Mapfre- es el contenido de esta exposición. Obras de Sorolla, Zuloaga, Romero de Torres, Regoyos, Anglada Camarasa, Mir, Casas, Rusiñol, Novell, Sunyer, Arteta, Togores, Solana, Miró y Picasso. Obra de la propia Fundación y también de otros museos y colecciones particulares.

Una explosión de color y luz, donde el desnudo femenino está muy presente, al igual que el paisaje. Falta quizás pintura de reivindicación social muy en el contenido del periodo a que se refiere. Salvo Los autómatas de Sorolla o La morfina de Casas, apenas si se percibe una referencia a la sociedad pobre y doliente de un momento de diferencias y dificultades máximas.

La muestra es un desfile de lenguajes y conexiones con las vanguardias y tendencias internacionales. Modernismos, simbolismo y postimprsionismo de superponen por ejemplo en Barcelona. Curiosos los alegres lienzos de Arteta y los cuadros de Miró y Dalí en sus comienzos, antes de encontrar su lenguaje definitivo en el surrealismo.

Nicholas Nixon. Las hermanas Brown.- El fotógrafo realizó desde 1975 una foto a su esposa Bebe y a sus cuñadas Mimi, Laurie y Heather, siempre en el mismo orden y mirando al objetivo. Un total de 33 fotografías en gelatina de plata, 50,5 x 60,5, dan nota del paso del tiempo a través de unos rostros y unos cuerpos que registran el deterioro de la materia.

Una experiencia singular que produce cierta perplejidad al contemplar las fotos testimonio. La tirada es de siete originales, de la que la Fundación MAPFRE ha adquirido uno, al igual que lo han hecho el MoMA de Nueva Cork, la Nacional Gallery de Washington y otros.

Nicholas Nixon (Detroit, 1947) es un célebre fotógrafo de amplio reconocimiento internacional que ha realizado exposiciones importantes en grandes museos del mundo.

Primer aniversario del Museo Würth La Rioja

Primer aniversario del Museo Würth La Rioja

Museo Würth La Rioja

Primer aniversario del Museo Würth La Rioja

por Julia Sáez-Angulo

El Museo Würth ha adquirido un cuadro del artista mallorquín, Miquel Barceló, titulado Tres Estantes con la Bestia de Cuernos (1997) para conmemorar el primera aniversario de su inauguración en el polígono industrial de El Sequero, a unos ocho kilómetros de Logroño, capital de La Rioja. El museo contaba ya con un gran cuadro del artista mallorquín titulada Biblioteca con Luz Blanca. Con motivo del aniversario se ha llevado a cabo una programación de conciertos, que interpretará en distintos puntos del Museo Würth la Orquesta Sinfónica de La Rioja.

La Comunidad Autónoma de La Rioja celebra con júbilo el primer aniversario de la inauguración oficial del Museo Würth, que tuvo lugar el 7 de septiembre del pasado año, con acceso es libre y gratuito a todos los visitantes. Es el gran museo de arte contemporáneo de la comunidad y una experiencia singular y única creada en los años 60 por el industrial alemán Reinhold Würth, que ha creado varios museos en Europa con la filosofía de acercar el arte a los trabajadores, por lo que los sitúa junto a las fábricas de producción en hermosos edificios con una museografía idónea.

La colección Würth cuenta con once mil piezas entre esculturas, pinturas, dibujos y grabados, parte de las cuales se expusieron en la primera muestra de inauguración del Museo en La Rioja. La colección Würth España cuenta en estos momentos con sesenta grandes piezas (30 adquiridas este año) entre las que se encuentras obras de Manolo Valdés y Miquel Navarro, iconos claves de la institución, junto a obras de Ana Soler, Felicidad Moreno, Jaume Plensa, Darío Urzay, José Manuel Ballester, Juan Asensio, Felix Reyes, Jaume Plensa, Agustí Roqué, Xavier Mascaró, David Rodríguez Caballero, Curro González, Naia del Castillo, Koldobika Jaúregui, Roberto Infantes, Ramón Cerezo, etc. Se calcula, que en el plazo de diez años contará alrededor de 400 obras.

“La filosofía de la colección es que cada país adquiere los fondos con arreglo a los beneficios obtenidos en el mismo por la empresa”, declara Silvia Lindner, directora del Museo Würth La Rioja.

Aunque la central de la empresa se encuentra en Barcelona, el coleccionista ha creado su museo en la localidad de Agoncillo, que cuenta con un pequeño aeropuerto, al que viaja con periodicidad el señor Würth en su avioneta.El público asistente puede ver actualmente, además de los fondos del museo, la exposición dedicada a José de Guimarães con el título Mundos, Cuerpo y Alma, en la que se muestra, además de la obras del portugués, una espléndida colección de estatuaria africana, propiedad del autor, con la que dialoga a través de los 132 iconos con los que conforma sus cuadros o esculturas

Se armó la de San Quintín en El Escorial”

Se armó la de San Quintín en El Escorial”.Cocheras del Rey. San Lorenzo de El Escorial

“Se armó la de San Quintín en El Escorial”
Cocheras del Rey. San Lorenzo de El Escorial

por
Julia Sáez-Angulo

La Villa de El Escorial recibió el título de Noble por su valiosa resistencia a las tropas napoleónicas, que llevaban el mandato de saquear las riquezas del monasterio de San Lorenzo. Los franceses hicieron arder la villa y llenaron numerosas carretas con las obras de arte y los libros del monasterio que salieron camino de Madrid para enviar después a Francia. 200 cuadros y más de mil libros no regresaron nunca ya al monasterio escurialense. Las Cocheras del Rey celebran esta gesta heroica de la vida a base de una exposición documental y objetos de época, en coincidencia con el II centenario de la invasión francesa.

La exposición presenta como piezas notables el Archivo de Saturnino Burgos, administrador del monasterio de El Escorial durante el expolio 1809-1812; una carta autógrafa de Napoleón sobre el pago por dinero por la abdicación a su favor; el documento de requisamiento de un buey a un vecino de la Villa y finalmente una escultura en montaje monumental metálico de Mariano Pardito, célebre escultor escurialense, que titula y representa “La defensa del Escorial de 1808”. A la salida de San Lorenzo, camino de Guadarrama, el mismo escultor presenta otra instalación con “Los fusilamientos del 2 de mayo”, evocando el conocido cuadro de Goya.

La muestra se divide en nueve apartados: La chispa; El fuego; El Expolio; Las Cenizas; “Post Fata Resurgo (Después del hecho resucita)”; Personajes; Yo lo vi; Yo lo viví, y Hogueras. Una exposición que se hacía necesaria en el Real Sitio, por lo que supuso históricamente. Ejemplo de invasión, robo y devastación de un ejército que tenía órdenes de quemar y arrasar todo lugar que ofreciera resistencia como así lo hizo en El Escorial. La francesada tuvo poco de Ilustración y todo de avasallamiento de un pueblo, una nación y despojo de su patrimonio.

Los tres grandes azotes del patrimonio histórico artístico español fueron la afrancesada, la desamortización de Mendizábal y la guerra civil de 1036-39. Ciertamente no fue la Ilustración francesa la que llegó a España con los soldados de Napoleón, depredadores por antonomasia, con beneplácito de sus superiores, dado el menosprecio que tenían por una nación a la que expoliaron y le impusieron un rey nepote.
Los sucesos bélicos que trajeron el gran desastre escurialense tuvieron lugar entre 1807 y 1814. Hasta 1828 no fue posible la restauración de los tesoros y la vida monacal en el monasterio filipino. La orden de los jerónimos quedó diezmada. El bibliotecario de S.M. José Quevedo escribió: “Dejaron en este monumento recuerdos tan amargos que no se olvidarán jamás”. El monasterio fue despojado de sus joyas para siempre.

dición facsímil de la gallo. Revista de Granada

Edición facsímil de la gallo. Revista de Granada

Edición facsímil de la gallo. Revista de Granada

Ficha técnica
Título:gallo. Revista de GranadaEditan:
Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales
Patronato de la Alambra y el Generalife
Prólogo:
Luis Muñoz
ISBN:
978-84-96411-59-3
PVP:
20 euros

por Julia Sáez-Angulo
Con motivo del 80 aniversario de la aparición gallo. Revista de Granada, la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), adscrita al Ministerio de Cultura, y el Patronato de la Alhambra y el Generalife han publicado una edición facsímil de los dos únicos números y del suplemento humorístico Pavo que, impulsados por Federico García Lorca, aparecieron en esta ciudad en 1928.

gallo –título que tiene su origen en el gallo armado con escudo y espada nazaríes utilizado como logotipo en el periódico El defensor de Granada y cuyo membrete para la papelería de la revista dibujó Salvador Dalí y caligrafió Federico García Lorca– nació en un panorama literario caracterizado por el despertar de las revistas poéticas vinculadas a la generación del 27.

A pesar de una vida tan efímera, lo que por otra parte no era infrecuente en las publicaciones de los años veinte, en la revista conviven varias de las líneas argumentales más interesantes de la literatura y de las artes plásticas del momento, que coinciden en reivindicar un Arte Nuevo para su tiempo, lo que convirtió a sus dos números en expresión de la controvertida vanguardia española.

En gallo el lector encontrará personajes como Don Alhamo -protagonista del texto “Historia de este gallo”, de Federico garcía Lorca, que encarna la innovación y el rigor artísticos-; colaboraron poetas de la llamada generación del 27 como Jorge Guillén o José Bergamín, prosistas como Francisco Ayala, Melchor Fernández Almagro o Francisco García Lorca, y en sus números encontramos incluso la primera traducción al castellano del esencial manifiesto antiartístico de Dalí, Gasch y Montanyà.

Por otra parte, gallo fue la portavoz de un grupo de jóvenes creadores de Granada, como Manuel López Banús y Enrique Gómez Arboleya, que se reunían junto a otros amigos y colaboradores en la tertulia "El Rinconcillo". Además, la revista reivindica el trabajo plástico de dos pintores granadinos de la Escuela de París: Manuel Ángeles Ortiz e Ismael G. de la Serna.

GALLO Nº 1


El número 1 de gallo, aunque está fechado en febrero, apareció en las librerías el 9 de marzo de 1928. Fue impreso en los talleres de Paulino Ventura Traveset, una imprenta familiar fundada en 1835 y ubicada en el número 52 de la calle Mesones de Granada, donde también se imprimió, en 1918, el primer libro de Federico García Lorca, Impresiones y paisajes, costeado por su padre. La cita que precede a los contenidos de la revista, dos versos de la obra de Lucrecio De rerum natura, marca desde el comienzo su tono combativo: "noenu queunt rabidi contra constare leones inque tueri: ita continuo meminere fugai", es decir, "no pueden los crueles leones permanecer de frente/ni mirarle: por ello enseguida piensan en la huida"; o dicho de otra manera, gallo visualiza e intuye desde el principio a los enemigos de su propuesta.

El 8 de marzo, justo el día antes de ser distribuida, los amigos y colaboradores de la revista celebraron una comida en una de las ventas de la carretera de la sierra, la Venta Eritaña, donde García Lorca pronunció unas palabras que recogían los esfuerzos que habían sido necesarios para publicar gallo, al tiempo que llamaban la atención sobre algunas ideas fundamentales que sin duda querían servir de guía para sus tareas: «Cinco o seis veces ha estado esta revista a punto de salir –aseguró–. Cinco o seis veces ha querido volar. Pero, al fin, está entre nosotros viva, con ganas de vivir mucho tiempo: y olorosa a tinta de imprenta... Revista de Granada, para fuera de Granada, revista que recoja el latido de todas partes para saber mejor cuál es el suyo propio: revista alegre, viva, antilocalista, antiprovinciana, del mundo, como lo es Granada».

El primer número está ilustrado con dibujos de Salvador Dalí, y reúne textos de Federico García Lorca, Jorge Guillén, Melchor Fernández Almagro, José Bergamín, Salvador Dalí, Manuel López Banús y Enrique Gómez Arboleya. Incluye también una sección de notas que abre con un elogio de los pintores granadinos de la escuela de París Manuel Ángeles Ortiz e Ismael G. de la Serna.

PAVO

Algunas semanas después de que la revista estuviese distribuida, apareció un pliego titulado Pavo, dedicado íntegramente a parodiar y atacar ferozmente los contenidos del número 1 de gallo a través de artículos y poesías. Un acróstico –que García Lorca, el autor de la mayoría de los textos de Pavo, se encargó de marcar a mano en los ejemplares enviados a sus amigos- indicaba quién estaba detrás del pliego: «P / a / v / o / e / s / t / a / h / e / Ch / o / p / o / R / l / A / r / e / d / A / c / c / i / o / n / D / e / l / g / A / l / l / o».

GALLO Nº 2

El número 2 de gallo apareció en abril de 1928. Lo abría también una cita clásica, en esta ocasión un verso del Poema de Mío Cid que suponía de nuevo otra declaración de intenciones: «apriessa cantan los gallos e quieren quebrar albores»; es decir, la voluntad de celebrar la nueva luz (del arte nuevo).

El primer texto publicado en este número es el "Manifiesto Antiartístico", una traducción del Manifest Groc, firmado por Salvador Dalí, Sebastià Gasch y Lluís Montanyà, que había aparecido previamente en catalán en marzo de 1928 y que defendía los presupuestos estéticos del "antiarte", la poética de la modernidad, el maquinismo, los productos estandarizados, las artes industriales como la fotografía o el cine, la música de jazz, los deportes, etc., frente a las ideas de lo artístico y la belleza heredadas de la tradición. Al manifiesto lo acompaña una nota escrita por uno de los redactores de gallo, Joaquín Amigo, quien se adhiere con entusiasmo a sus ideas y trata de desliar su madeja. Pero la traducción y la nota disgustaron a algunos amigos. El 25 de abril de 1928, Pedro Salinas escribió desde Madrid a Jorge Guillén: «La indignación mía más reciente es la causada por el segundo número de gallo, con el estúpido manifiesto catalán y el articulito de Amigo en su defensa. Anoche dije a Federico una sarta de atrocidades sobre todo ello. Creo que me excedí, pero la sagrada indignación me poseía».

El número incluye también un artículo de Sebastià Gasch sobre Picasso; el fragmento de una novela de Francisco García Lorca; poemas de Manuel López Banús, Francisco Cirre y Enrique Gómez Arboleya escritos a la manera de Juan Ramón Jiménez, Gerardo Diego y García Lorca; un paseo erudito de José Navarro Pardo por la Mezquita de Córdoba; la segunda parte del «Cuaderno de Eugenio Rivas», de Gómez Arboleya; el relato de Francisco Ayala "Susana saliendo del baño"; y dos poemas dramáticos de Federico García Lorca, «La doncella, el marinero y el estudiante» y «El paseo de Buster Keaton». La sección de notas recoge, entre otros, un texto en defensa de la música de Manuel de Falla, una crónica sobre cómo había sido recibida la revista y un guiño con voluntad de juego sobre el acróstico de Pavo: «Desconfiad de toda propaganda contra gallo que no lleve la etiqueta de esta redacción».

La edición, que cuenta con la colaboración de la Fundación Federico García Lorca y ha estado al cuidado de la Residencia de Estudiantes, se ha realizado tratando de respetar las características de la edición original, a partir de los ejemplares que se conservan en la biblioteca de Luis Cernuda que desde 1992 forma parte de los archivos de esta última institución.

La edición facsímil de esta revista coincide con el paso por Madrid de la exposición gallo. Interior de una revista. 1928, organizada por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales y el Patronato de la Alhambra y Generalife con la colaboración de la Residencia de Estudiantes. El poeta Luis Muñoz es el comisario de esta muestra que ya se pudo ver en Granada y que ofrece un recorrido por la historia y la gestación de la revista a través de más de 170 piezas originales que incluyen cartas, manuscritos, fotografías y documentación diversa procedente de diferentes colecciones públicas y privadas que se exponen junto a obras de Salvador Dalí, Pablo Picasso, Manuel Ángeles Ortiz, Ismael de la Serna y Joaquín Peinado, entre otros. La muestra permanecerá en la Residencia de Estudiantes hasta el próximo 30 de noviembre.


Más información: gabinete de prensa
Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC)
Rosa Valdelomar (jefa de prensa) 616 42 26 36, Mónica Hernández (636 47 82 44) o Pablo Garrigues
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Ana Fernández (responsable comunicación)
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