Edición nº 5 - Noviembre/Diciembre de 2008

NOVELA

Llegó el tiempo de cerezas. Nativel Preciado Editorial Espasa. Madrid 2008 (275 pags)

Llegó el tiempo de cerezas.
Nativel Preciado
Editorial Espasa.
Madrid 2008 (275 pags)


por Julia Sáez-Angulo

Mujer observadora y reflexiva, la periodista y escritora Nativel Preciado, ha vuelto a la narrativa con el título Llegó el tiempo de cerezas, publicado por Espasa. Un libro que tiene algo de ensayo sobre el paso del tiempo, porque así comenzó queriendo ser tal pero derivó más tarde, por fortuna hacia una novela amena y hermosa. Iñaqui Gabilondo fue el presentador del libro, que tuvo lugar en el Hotel Ritz.

Curiosamente el título del libro guarda semejanzas con otros de dos autoras: Montserrat Roig y Cristina de Jos´h. El tiempo de cerezas es un periodo breve que se espera y no se sabe cuando va a llegar. En la vida hay personas que nos ayudan a vivir y Carlota, la protagonista también la encuentra y cambia su actitud”.

Carlota es el nombre de la protagonista, una actriz de doblaje secundaria que se engancha a crisis y melancolías. Se siente frustrada porque no es una primera actriz, porque no se la reconoce, porque esperaba ser más... así no sabe ver y disfrutar la vida cotidiana, donde el placer se conforma de pequeñas cosas que van desde tomar una copa con amigos a pasear al perro. El tiempo es una actitud viene a decir la autora. La percepción del tiempo es la memoria. Se aprende con dolor pero se avanza. “No creo en las edades maduras; hay adolescencias que se prolongan. Todo es un proceso donde importa la actitud y a la vida hay que perderle el miedo”, señaló la autora.

“Somos torpes en el aprendizaje de la vida. Los grandes terremotos vitales son los más fugaces. El tiempo somete a toda clase de pruebas. Los balances de la vida se hacen por décadas en vez de hacerlo cuanto antes y de inmediato”, añadió Nativel Preciado, una escritora que cuenta con un buen plantel de lectores fijos, que ha publicado diversos libros, entre ellos el premio de Primavera de narrativa y otro a medias con el filósofo José Antonio Marina..

Nativel Preciado se confiesa una escritora abundosa, que alguna vez tiene que decir “quítame el folio” para poner punto final a su novela frente a las dudas de continuar o cambiar personajes y situaciones. “Llegó el tiempo de cerezas” no es autobiográfico pero sí contiene elementos y referencias que la autora conoce o ha vivido. “Este libro me ha costado menos esfuerzos que otros, porque he perdido el pudor de contar cosas mías. El libro es un híbrido de impresiones personales y observaciones ajenas”, dijo.

En resumen, se trata de una novela plácida e intensa, escrita con un buen tono. Una novela de apariencia sencilla, pero con cargas de sabiduría en su interior. Un desarrollo lineal de los acontecimientos al que salpican pequeñas sorpresas.



NOVELA

La Cinta Roja. Carmen Posadas Editorial Espasa. Madrid, 2008 Isbn: 84-670-2875-1 432 pgs.

La Cinta Roja.
Carmen Posadas
Editorial Espasa. Madrid, 2008
Isbn: 84-670-2875-1 432 pgs.

por Julia Sáez-Angulo

A Carmen Posadas se le da bien narrar la vida de mujeres célebres y seductoras. Es un tema que le interesa, le va y lo hace en títulos como La bella Otero y, ahora, la vida de Teresa Cabarrús en La cinta roja. La protagonista es una mujer española procedente de la aristocracia, que intervino en la Revolución Francesa y llevó una vida intensa y aventurera en lo político y amoroso.

Teresa Cabarrús fue madre de diez hijos, princesa, rea de la guillotina, amante de activistas... La autora del libro novela esta vida desde el yo de la protagonista que desde el primer capítulo confiesa que se ve impelida por sus hijas a que cuente y escriba lo que fueron sus días apasionantes de amor y terror. Son por tanto unas memorias aparentes que insertan el libro en el género de moda: la novela histórica, con todas las contradicciones que conlleva.

Un libro ameno, con el estilo ágil que caracteriza a Carmen Posadas (Montevideo, 1953), una escritora que ha merecido este año el premio de Literatura de la Comunidad de Madrid. Sus obras se han traducido a 21 idiomas y su libro Pequeñas infamias (Premio Planeta, 1998) fue muy celebrado por la crítica neoyorquina. Cinco moscas azules (1996) causó cierto revuelo en su día, al interpretarse como novela clave referida a una venganza por la censura periodística que tuvo su entonces marido, Mariano Navarro Rubio. Posadas sabe narrar, lo hace bien en su mundo de mujeres seductoras, en busca de amor y lujo a las que ella misma admira.

Una vida de película

Teresa Cabarrús ( Madrid, 1773- Hainaut, Bélgica, 1835) a quien llamaban Madame Tallien o Notre Dame de Thermidor (Nuestra Señora del Buen Socorro) era hija del conde español Francisco Cabarrús, ministro de finanzas de José Bonaparte, y de la dama francesa Antonia Galabert. Fue enviada a estudiar a Francia en 1785 y allí se casó en 1788 con el joven marqués Jean-Jacques-Devin de Fontenay.

Simpatizó con las ideas de la revolución. En 1792 el marqués se divorció de ella. Teresa se trasladó a Burdeos, donde fue arrestada, pero Tallien, seducido por su belleza, la hizo liberar y se convirtió en su amante. Posteriormente fue detenida en la prisión de la Force, donde encontró a Josefina de Beauharnais, quien desde entonces habría de ser una de sus más íntimas amigas. Cuando fue condenada a muerte, una carta suya a Tallien precipitó la caída de Robespierre y los hechos del 9 de termidor, por lo que se la apodó Nuestra Señora de Termidor. Fue una mujer muy influyente durante el régimen del Directorio y su salón adquirió celebridad. El 26 de diciembre de 1794 contrajo nupcias con Tallien, al que dio varios hijos, entre ellos una niña cuya madrina fue Josefina de Beauharnais. Después fue amante del general Hoche, de Barras y del opulento banquero Ouvrard. Con éste último tuvo varios hijos. Durante el Imperio fue excluida de los salones imperiales porque Napoleón consideraba escandalosa su conducta. En 1802 se divorció de Tallien y el 9 de agosto de 1805 se casó con François Joseph de Riquet de Caraman, conde de Caraman, y después príncipe de Chimay, al que también dio varios hijos.
La vida de la Cabarrús cuenta con numerosas biografías más o menos noveladas como la de Fernando Díaz Plaja, Nicolás González Ruiz, el Marqués de Villaurrutia. El personaje se presta a ello.

NOVELA

Novelas Ejemplares. Dos tomos Miguel de Cervantes. Edición de Florencio Sevilla Arroyo y Antonio Rey Ha

Novelas Ejemplares. Dos tomos
Miguel de Cervantes. Edición de Florencio Sevilla Arroyo y Antonio Rey Hazas
Editorial Espasa. Colección Austral. Madrid, 2008

por Julia Sáez-Angulo


Además de la gran novela de la modernidad, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, Cervantes escribió sus Novelas Ejemplares, doce relatos que ponen de relieve la madurez del Príncipe de los ingenios. Relatos cortos donde se pone de manifiesto el arte narrativo y el humor o ironía del autor a través de una forma de narrar que supera todos los estilos hasta el momento.

Los títulos están prendidos en el imaginario y vocabulario del castellano: La gitanilla; El amante liberal; Rinconete y Cortadillo; La española inglesa; El licenciado Vidriera; La fuerza de la sangre; El celoso extremeño; La ilustre fregona; Las dos doncellas; La señora Cornelia; El casamiento engañoso y Coloquio de los perros. Obras entre las que se dan intertextualidades temáticas y argumentales.

Cervantes inventa la “nivola” que diría Unamuno, la “nouvelle” de los franceses o “novella, a partir de la narración bizantina, la pastoril, la caballeresca, el relato filosófico o el diálogo lucianesco. El autor sabe fundir los géneros en una manera de contar moderna. Supera las tradiciones narrativas para instaurar una nueva. Lo admirable y lo verosímil se unen en estas novelas, al decir de Florencio Sevilla Arroyo y Antonio Rey Hazas, profesores de la Universidad Autónoma de Madrid en una buena introducción a su lectura.

Cervantes fue el primero que noveló en castellano; su ironía preside buena parte de estos relatos, un género que habría de dar en el tiempo cumbres en la lengua llev

POESÍA

Esa polilla que delante de mí revolotea. Poesía reunida (1928 – 2008) Olvido García Valdés. Prólogo de Eduardo Millán

Esa polilla que delante de mí revolotea. Poesía reunida (1928 – 2008)
Olvido García Valdés. Prólogo de Eduardo Millán
Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores
Madrid, 2008

por,
Julia Sáez-Angulo


Una de nuestras poetas más sobresalientes, Olvido García Valdés (Santianes de Pravia. Asturias, 1950) reúne en este libro con título de uno de sus versos, seis libros publicados anteriormente, por lo que se trata de una recopilación oportuna. En ella se sigue el pulso de una poética donde se aprecia la densidad y el despojamiento. La depuración de la palabra dentro de un ritmo intenso.
Una poesía que es indirectamente filosófica, en la que la autora parece dialogar con sus diversas compañías, entre las que se encuentran numerosos artistas como Malevitch. Paolo Ucello, Kieffer… Se aprecia que gusta de la pintura, que la habita y le da forma oral en su respuesta a la mirada.
Poesías con frecuencia breves, a modo de fragmentos, donde hallamos la sorpresa de lo inesperado. Versos llenos de sinceridad y lejos de todo artificio, en la búsqueda de la transparencia y la quietud. Poesía de la filosofía y la belleza, en una imbricación de ambas. Escritura de pensamiento y reflexión al tiempo que de aliento poético. Artefacto hermoso y discurso comprometido. “Lo que hoy vemos como belleza, mañana lo veremos como verdad”.
Olvido García Valdés está de acuerdo con Platón que expulsó a los poetas, a los trágicos de la “polis”, porque sabía que ellos eran sinceros, que no mienten. “Escribir es defender la soledad en que se está”, señalaba María Zambrano, ser fiel al propio pensamiento. Coincide con la poetisa Ida Vitale de que “quien se sienta a la orilla de las cosas / resplandece de cosas sin orillas”. Sabe que la poesía más dolorosa -el arte- no destruye sino que consuela y cura. El arte cura de muchas maneras. La poesía alcanza las cosas, en el decir de Sartre. “Sólo sabemos de las cosas, lo que nosotros mismos sabemos”.
Su libro fue presentado en Madrid por los poetas Nicanor Vélez y Miguel Moray, con la presencia de Ida Vitale, poetisa en la misma línea que García Valdés.