TODA DE PAMPLONA, LA REINA NAVARRA TIA ABUELA DE A

Toda, reina de Navarra

TODA DE PAMPLONA, LA REINA NAVARRA TIA ABUELA DE ABDERRAMAN III

Siglo X (876-958)

por Laura López-Ayllón

Una reina navarra del siglo X cuya personalidad le hizo llevar la política de su tiempo, crear una nueva dinastía y, como la reina Victoria de Inglaterra, ser practicamente “la abuela real” , es decir, de todos los reyes de los reinos cristianos existentes en el momento en la península ibérica, además de tía abuela de Abderramán III.

Su relación familiar con el califa, nieto de su hermana Onneca, le permitió llevar el año 956 a Córdoba a su nieto el rey Sancho I de León, (El craso), para que Hasday Ibn Saprut, el médico del califa Abderramán III, considerado el mejor médico europeo de su época, curara su obesidad mórbida, que le impedía subir a caballo, uno de los motivos por los que había sido depuesto los nobles leoneses.

Hija de Aznar Sánchez de Larraún y de su prima hermana Onneca Fortúnez, Toda era nieta del rey de Pamplona Fortún Garcés y se casó con SANCHO GARCES I de Pamplona, del que tuvo siete hijos:

---URRACA, que casó con Ramiro I de León.
---ONNECA, casada con Alfonso IV el Monje de León, fue reina entre 926 y 931.
---SANCHA, que en su tercer matrimonio se casó con el conde de Castilla Fernán González.
---GARCIA I SANCHEZ, rey de Pamplona, que casó con Andregoto Galíndez y Teresa León.
---VELASQUITA
---MUNIA.
---ORBITA, que casó probablemente con Al-Tawil, gobernador de Huesca

Cuando su marido falleció el año 925, Toda siguió al frente de la política de Navarra como regente de su hijo García I Sánchez, que entonces contaba con seis años de edad, pero aún después de alcanzar éste la mayoría de edad, continuó interviniendo en los asuntos políticos, en los que demostró siempre un gran talento político y los matrimonios de sus hijas con reyes de León, Castilla y Pamplona permitieron a Toda ser la auténtica organizadora de la política cristiana de la época.

En cuando a su relación con el califa Abderramán III, Toda recordó y utilizó su parentesco para salir de ciertas situaciones conflictivas, y tras rendirle sumisión en dos ocasiones (920 y 924) que perdió contra él, le pidió que su médico curara a su nieto. El califa intervino aceptando que su médico curara al rey de León, al que repuso en su trono, pero les hizo ir hasta Córdoba. El califa fue el que proclamó rey de Pamplona a García Sánchez I el año 934 y años más tarde, en 956, repuso en el trono de León a Sancho El Craso.

La imagen y la vida de Toda, durante mucho tiempo olvidada por la historia, ya que sólo figuraba el marido, ha sido rescatada en los últimos años y ha atraído la atención no solo de historiadores, sino también de autores de novelas históricas como “Moras y cristianas”, de Angeles de Irisarri y Magdalena Lasala, “El viaje de la reina”, de Angeles de Irisarri, o el “Olor de las Especias”, de Alfonso Mateo Sagasta.

Su sepulcro, muy sencillo, está en el atrio del monasterio de Suso, entonces perteneciente a Navarra, junto al de otras dos reinas, Ximena y Elvira, pero su actuación política y familiar fue tan destacable que sólo es comparable con el otras figuras como Ermesenda de Barcelona o Urraca, la que fue reina de León y después madre de Fernando III el Santo de Castilla.

ONECA o IÑIGA, ABUELA DE ABDERRAMÁN III

corte de Abderramán III


ONECA o IÑIGA, ABUELA DE ABDERRAMÁN III Y TIA DE LA REINA TODA

La historia de esta princesa navarra se pierde un poco en la historia, pero sabemos que estuvo en Córdoba con su padre, que era nieta del rey García de Navarra y que era ya adulta y madura, con una sólida formación cultural cristiana.

Formó pareja con el emir Abd Allah con el que ya con el nombre de Durr (perla) tuvo dos hijos, que, al partir, dejó en Córdoba. Uno de estos niños, Muhammad, tuvo de Muzna, (nimbo) tambien cristiana, al que sería el gran califa de Córdoba Abderramán III. Al volver a Navarra, o antes segun algunos historiadores, esta princesa narra casó con Aznar Sánchez de Larrón , del que tuvo a la que fue gran reina Toda.

Onneca o Iñiga parece ser que fue con su padre el caudillo pamplones Garcia Iñiguez, tambien llamado Fortun el Contrahecho, preso tras una batalla y que llevo a toda su familia a Cordoba.

Abderraman III fue elegido por su abuelo Abd Allah desde muy pequeño y vivió con él
a pesar de los problemas que tuvo por ello en la corte califal y hasta en un momento determinado el abuelo entrego al niño su anillo, que había quedado huérfano con pocos meses.

Se dice que el califa se teñía el pelo porque no era negro, tenia la piel clara y los ojos azules oscuros, lo que no es raro teniendo en cuenta el número de sus antecesoras que era del norte.

También procedieron del norte las madres de varios miembros mas de la realeza califal.
Uno de los discípulos de Américo Castro, Dede Fairchild Ruggles, explica que todas ellas fueron cultas y tuvieron influencia en la corte califal, en la que durante un gran periodo los califas fueron rubios con ojos azules como sus madres.
De su bisabuelo el emir Muhammad I, un cronista nos cuenta que también era de tez blanca y sonrosada y que se teñía el pelo con plantas tintóreas y odoríferas.

Para ratificar la actuación de estas mujeres, madres e hijas de califas, nos cuenta Dede Fairchil, como una era gran copista de manuscritos, otras construyeron mezquitas.

El matrimonio entre miembros de la alta nobleza y luego de la realeza navarra fue tan corriente, que Almanzor tuvo por esposa a la una hermana del rey navarro, Sancho, por lo que el niño de ambos fue llamado Abderraman Sanchuelo.



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