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Edición nº 3 - Junio/Agosto de 2008

EL UNIVERSO NEANDERTHAL

EL UNIVERSO NEANDERTHAL


por Laura López-Ayllón


Al universo Neandertal nos acerca un libro de la Fundación Duques de Soria, que recoge siete ponencias de un curso de expertos celebrado en Rascafria bajo la dirección de Enrique Baquedano.

Baquedano nos cuenta la fascinación que hoy ejerce el término Neandertal no sólo entre los expertos sino entre el público en general, y como el equipo que trabaja en los yacimientos pleistocenos del valle del río Lozoya, concretamente el Calvero de la Higuera, en Pinilla del Valle, aprovechó la asistencia de otros especialistas para debatir sobre el hombre del que tan poco sabemos.

Para el profesor Luis Gerardo Vega, profesor de prehistoria en la Universidad Complutense, no es sencillo contestar al interés que hoy suscitan estos seres humanos, pues la aparición de los últimos fósiles humanos en los medios de comunicación han provocado una “neanderthalía”.

Los restos de esta raza fueron descubiertos en el valle de un afluente del Rhin llamado Düssel y no en el inexistente río Neander, que le dio el nombre, antes de la aparición del libro “El origen de las especies”, pero sus restos fueron tomados por los de un oso de las cavernas.

En realidad y cuando se le dio el nombre con el que hoy lo conocemos, hacia 16 años que ya había aparecido un cráneo de esta especie en Gibraltar, más completo que el alemán.

El esqueleto del valle de Neander era el de un hombre afectado de raquitismo que le había provocado deformaciones óseas. La robustez de los miembros hizo pensar en una raza no europea, pero eso cambió cuando aparecieron dos esqueletos en Bélgica asociados a la industria lítica musteriense, datables en el Paleolítico.

El cambio más importante lo provocó el hallazgo en la cueva de La Chapelle-aux Saints, en Francia, de uno de los neandertales más famosos, pues era un espécimen casi completo. Eran los restos de un individuo bajo, robusto, encorvado y con piernas cortas arqueadas. La frente huidiza carecía de mentón y tenía una prominente visera ósea.

Hoy se sabe que si un hombre de Neandertal apareciese en el metro bien aseado con chaqueta y sombrero, pasaría desapercibido.

Para el profesor Eudald Carbonell, de la Universidad Rovira y Vigili, de Tarragona, los neandertales han sufrido en los últimos 150 años un proceso de humanización, pues han pasado del rudo Rambo paleolítico al hábil cazador del período glacial.

Para Carbonell, el hombre de Neandertal y el “sapiens” se diferenciaban en la constitución física, pero no era posible apreciar diferencias en las herencias culturales de ambas formas humanas.

El amplio consenso que existía sobre que los hombres anatómicamente modernos o “sapiens” inmigraron a Europa sustituyendo los neandertales, ha dado paso hoy gracias a la datación directa de fósiles humanos a ver como la fuerte presión medioambiental llevo a los neandertales a una elevada movilidad, y que no desaparecieron al principio del Auriñaciense sino al final de este periodo, pero no se sabe porque desaparecieron.

Para el profesor Luis Raposo, director del Museo Nacional de Arqueología de Portugal, el primer resto neandertal identificado en su país se obtuvo en 1962 en la cueva nueva de Columbeira.

Junto a los restos encontrados en Portugal figura también, al menos, una estructura de combustión, pero lo más importante fue el descubrimiento reciente de un esqueleto infantil casi completo en Lagar Velho, porque suscitó la posibilidad de se hubieran mezclado ambas razas, pues contaba con rasgos de ambas razas.

Hoy se sabe que los neandertales, desde Rusia a la Península Ibérica, constituyeron una población muy homogénea y diferenciada de la población moderna.

Los años del miedo

Los años del miedo, de Juan Eslava Galán

UAN ESLAVA GALAN NOS LLEVA A COMPARTIR “LOS AÑOS DEL MIEDO”



Adentrarse en la vida cotidiana de nuestros padres o abuelos desde 1939 a 1952 es lo que nos propone de forma original y amena Juan Eslava Galán, autor de “Los años del miedo”(La Nueva España) , es decir, la vida en la posguerra española, pero con datos ciertos, como es habitual en su obra de ensayo porque, “siempre se pueden decir las verdades si se hace con sentido del humor”.

Los personajes ficticios, que solo existen cuando son necesarios para enlazar toda la documentación encontrada, nos permiten acercarnos a las colas de racionamiento, a la miseria que llevó a mujeres a ejercer la prostitución, a los garitos clandestinos, al estraperlo, al invento español del gasógeno, pero también a las diversiones tanto las permitidas y las prohibidas como el cine, la radio, los cabarets y los prostíbulos…para terminar cuando es abolida la cartilla de racionamiento.

El personaje de Teófilo González, que cuenta con 17 años en 1939, nos permite ver como se creaban los españoles una cartilla de fumadores o como se visitaba un prostíbulo tan cutre que no tenía camas, sino una silla desvencijada a la que llaman “la silla eléctrica”.

Otro de los personajes, Chato Puertas, es un chatarrero que consigue una fortuna gracias al estraperlo y don Próculo un cura que hace gala de su martirio durante la guerra y lanza arengas encendidas contra la inmoralidad de los escotes o las bondades del caudillo. Personajes, cifras y datos objetivos se combinan en el libro de Eslava Galán con anuncios y chistes de la época, así como coplas y versos.

Entre los anuncios que figuran en las páginas centrales del libro encontramos desde el del atrapamoscas Orion, el sello de correos de franqueo obligatorio (5 céntimos), el “anís Manolete” o la “Vegetalina” para guisar.

Francisco Franco aparece en la historia recogida por el libro en sus facetas más personales, es decir, con sus complejos, sus miedos y sus deseos y, en este sentido, entra en el despacho de Hendaya para descubrir los motivos de la no participación en la Segunda Guerra Mundial y también aparecen el maquis, la Guardia Civil, o los “voluntarios” de la División Azul.

A este respecto nos cuenta como Franco tuvo que pedir prestada la Gran Cruz Laureada de San Fernando, porque no se la había hecho hacer para el desfile del Dia de la Victoria o como la duquesa de Pradoalto se preguntó desde la ventana en la que lo veía porque no habíamos tenido un salvador de la Patria que fuera buen mozo, como Queipo de Llano o Primo de Rivera.

En la historia recogida por Eslava en el libro aparece como era de dura la vida de aquellos años y como los extranjeros que nos visitaban consignaban el olor a guano, a miseria, a roña acumulada, a aceite refrito, a grasa rancia…..

Espacial atención merece el papel de la Iglesia por su relación con el poder, por su presencia en las fábricas para hacer “volver al redil a las ovejas descarriadas”, por sus sermones, ejercicios espirituales, novenas, procesiones y normas de obligado cumplimiento, que imponen en la moda largos de falda y tamaño de escotes.

En su estudio sobre la mujer vemos como se convierte en madre abnegada y esposa sumisa, con educación segregada en la escuela, y como se acabaron para ella los devaneos con la cultura de los años previos a la guerra.

Como ejemplo del hambre y el estraperlo en materia de comida, Eslava nos cuenta que en Madrid entraban 300.000 litros de leche, pero se consumían 500.000 o como se intercambiaba en la Plaza de Santa Ana salchichón por pan.

Eslava se congratuló en la presentación del “salto cualitativo” que ha dado España en los últimos sesenta años y se congratuló de que España haya superado la guerra civil y el mito de las “dos Españas”, porque, según dijo, “ahora existe clase media” y “eso es un colchón”.







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